Llevar a una mascota al veterinario no siempre es una experiencia agradable para los animales, sobre todo para aquellos que tienen miedo al transportín, se ponen nerviosos durante el trayecto o tienen problemas de movilidad. Para evitar situaciones como estas, una veterinaria francesa decidió dejar su trabajo en una clínica tradicional para ejercer como veterinaria a domicilio, y desde hace tres años visita directamente a perros y gatos en sus hogares.
Anaïs Creissel es una originaria de Perpiñán (Francia) que trabajó durante 13 años en clínicas veterinarias al uso, y aunque considera que fue una experiencia enriquecedora, y necesaria para otro tipo de tratamientos, con el tiempo comprobó que muchos animales sufrían demasiado estrés antes incluso de entrar en la consulta.
“Muchos lo pasan muy mal durante el transporte o en la sala de espera. En casa, están mucho más relajados”, explica en Actu Toulon. Actualmente, trabaja exclusivamente como veterinaria a domicilio y atiende a mascotas tanto en su localidad como en otros pueblos cercanos.
“En casa, los animales están mucho más tranquilos. Podemos brindarles mejores cuidados cuando se encuentran en un entorno familiar”.
Consultas sin transportines ni salas de espera
La mayoría de los servicios que atiende suelen ser vacunaciones, seguimiento de animales mayores o consultas por problemas de comportamiento, y son los gatos y perros que sienten ansiedad al salir de casa los mayores beneficiados con este tipo de atención.
“Muchos animales desarrollan un verdadero miedo al veterinario. El simple hecho de obligarlos a entrar en un transportín o en un coche aumenta su estrés. Es un círculo vicioso”, señala.
Las consultas a domicilio le permiten observar aspectos que pueden pasar desapercibidos en una clínica, como la ubicación de la caja de arena, las costumbres del animal o su relación con las personas que viven con él.
“Puedo ver de inmediato su entorno, sus hábitos y sus interacciones con la familia. Son elementos que no siempre son visibles en una clínica y que pueden explicar ciertos comportamientos”
Un servicio más tranquilo para animales y familia
Gran parte de sus pacientes son mascotas mayores o con enfermedades graves y, en estos casos, Anaïs considera que poder atenderles a domicilio ofrece un entorno mucho más tranquilo tanto para el animal como para la familia. “En casa, el animal permanece en su propio entorno, rodeado de las personas que quiere”, explica.
En su día a día, esta veterinaria realiza entre cuatro y seis consultas diarias y reserva unas dos horas para cada visita, aunque trabajar fuera de una clínica también la obliga a improvisar en algunas ocasiones. “¡Una vez incluso tuve que desmontar una cocina para rescatar a un gato escondido!”, recuerda.
Pese a las ventajas del servicio, aclara que las visitas a domicilio no sustituyen a las clínicas. Las cirugías, radiografías y pruebas que necesitan equipos especializados siguen realizándose en centros veterinarios. “Estamos aquí para personas con dificultades para desplazarse o cuyos animales reaccionan muy negativamente a las consultas tradicionales”, explica.