El paraíso costero perfecto para el verano: 8 calas salvajes conectadas por senderos, un castillo del siglo XVI y casas coloniales

El centro del pueblo destaca por sus fincas de inspiración colonial. Estos edificios nacieron gracias al dinero de los emigrantes del siglo XIX que viajaron a Cuba; al volver a España, plasmaron la arquitectura de América Latina en las fachadas de sus nuevas viviendas.

La Cala d'Aiguablava, en Begur |Canva
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Si buscas un destino de vacaciones que lo tenga todo, la Costa Brava esconde un rincón donde disfrutarás cada momento de tu viaje. Se trata de Begur, un pueblo de la provincia de Gerona que lo tiene todo: desde playas con agua cristalina hasta una historia fascinante que te hará recorrer cientos de años. 

Visitar este destino es como hacer tres viajes diferentes a la vez. Por un lado, descubres la historia de su pasado medieval; por otro, caminas entre palacetes de estilo caribeño y, para terminar, puedes desconectar en sus calas escondidas entre acantilados y pinos.

De los piratas a la fortuna en Cuba

El casco histórico de Begur atrapa desde el primer momento por su belleza y sus calles empedradas. El pueblo creció bajo la atenta mirada de su gran icono: el Castillo de Begur. Esta fortaleza del siglo XVI corona la colina más alta y subir a sus murallas es obligatorio para los turistas. Desde arriba disfrutas de una vista impresionante en 360 grados que abarca las Islas Medas, el golfo de Roses y los Pirineos. 

El centro del pueblo conserva grandes torres de piedra que los vecinos levantaron hace siglos con un objetivo muy claro: protegerse de los ataques de los piratas moriscos. Sin embargo, el gran atractivo que sorprende a los turistas es su arquitectura "indiana".

Durante el siglo XIX, muchos jóvenes de Begur emigraron a Cuba en busca de una vida mejor. Los que consiguieron hacer fortuna regresaron ricos a España. A estos emigrantes se les conoció como los "americanos", y transformaron el paisaje del pueblo al construir espectaculares mansiones con llamativos colores pastel, techos altísimos y pinturas que recordaban los paisajes del Caribe.

Para recordar y mantener viva esta historia, el municipio celebra cada mes de septiembre la famosa Feria de Indianos. Durante esos días, las calles se llenan de música cubana, puestos de comida y los vecinos se visten de blanco de arriba abajo.

Playas, calas y antiguos caminos de pescadores

La costa de Begur destaca por ser un entorno natural único en Cataluña. El municipio cuenta con ocho playas y calas de aguas cristalinas que se comunican entre sí a través de los conocidos Caminos de Ronda.

Estos senderos de tierra bordean los acantilados sobre el mar. En el pasado, los pescadores los utilizaban para ir a trabajar y los contrabandistas para esconder mercancías. Hoy en día, se han convertido en rutas de senderismo perfectas para pasear entre bosques de pinos y disfrutar de los paisajes de la Costa Brava.

Estas son las calas más buscadas:

  • Cala Sa Tuna: Es la postal más famosa de la zona. Se trata de una playa resguardada del viento, rodeada de casas blancas con puertas de colores y barcas de pescadores en la arena.
  • Cala Aiguablava: Sus arenas finas y sus aguas de color azul turquesa son tan transparentes que te harán dudar de si estás en Gerona o en el mismísimo Caribe.
  • Playa Illa Roja: Una playa de tradición nudista y belleza salvaje. Debe su nombre a una enorme roca rojiza que preside la orilla.
  • Playa Fonda: Un rincón virgen escondido al pie de un acantilado. Al tener arena gruesa y oscura, el agua adquiere un color azul marino profundo y espectacular. Para llegar hay que bajar una larga escalinata de piedra.

Dónde comer bien 

La gastronomía local es otro de los puntos fuertes de Begur. No puedes irte sin probar sus arroces marineros y, sobre todo, el pescado de roca (peix de roca). Este pescado es el rey de las cartas de los restaurantes debido al fondo marino rocoso de la zona, que le da un sabor único y muy intenso.

Si estás planeando tu primera visita para este verano, te conviene tener en cuenta un par de consejos prácticos. En primer lugar, mete en la maleta un calzado cómodo, ya que lo necesitarás para subir las cuestas del castillo y para andar por los Caminos de Ronda. En segundo lugar, organiza bien tus horarios si viajas en julio y agosto: los aparcamientos de calas como Sa Tuna o Aiguablava son pequeños y se llenan muy temprano, por lo que te tocará madrugar o utilizar los autobuses lanzadera del ayuntamiento.

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