El Grupo Volkswagen ha confirmado que va a despedir a unos 50.000 trabajadores en Alemania y que estos recortes se realizarán poco a poco hasta 2030. Con los ajustes que ya ha anunciado y los que se prevén, serán 100.000 puestos de trabajo los que se perderán en la conocida marca de automóviles durante los próximos años. Más de la mitad de estas salidas tendrán lugar en el país de origen de este conocido fabricante de modelos tan vendidos como el Golf, el T-Roc o el Tiguan.
El consejero delegado del grupo, Oliver Blume ya ha hecho oficial esta cifra durante un discurso que dio ante miles de empleados de la planta de Wolfsburgo, sede central de la empresa. Este encuentro está dentro del programa de reuniones que los jefes mantendrán con los trabajadores, donde les darán a conocer cómo será el plan con el que Volkswagen pretende recuperar rentabilidad, adaptándose a la nueva situación del mercado, donde gana fuerza la opción del coche eléctrico.
La empresa ha justificado estos despidos por el alza de los costes fijos que según Blume se encuentran un 30% por encima que el de sus principales competidores. “El plan de futuro es el mayor programa de transformación de la historia de la empresa, en el que todo el mundo debe participar”, aseguró.
La intención es reducir 10.000 millones de euros en gastos
Los beneficios del grupo están tocados por la caída de las ventas en China, donde se están produciendo grandes avances en el sector de la automoción. Pero además, hay que añadir los aranceles y los altos costes de producción en Alemania. Esto deja a Volkswagen en una clara desventaja que provoca la necesidad de eliminar al menos 10.000 millones de euros en gastos generales.
La dirección está preparando una reducción adicional de 500.000 vehículos en la capacidad anual de producción en sus fábricas situadas en Europa, pero también busca reducir el número de cargos directivos, los modelos y ajustar el equipamiento.
La intención es que se adapte la capacidad de producción a 9 millones de vehículos al año, frente a los 12 millones para los que estaba preparado en los años anteriores a la pandemia sanitaria. El plan de futuro recoge una reducción progresiva de hasta el 50% en la gama de modelos y del 75% de las opciones de equipamiento.
Los trabajadores no están conformes con los recortes
La reacción de los trabajadores de Volkswagen no se ha hecho esperar y nada más conocer la intención de los directivos, en el mismo encuentro celebrado en Wolfsburgo, comenzaron a abuchear a Blume. La presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, ha pedido a los responsables de dirección que se presente un proyecto industrial concreto para las plantas alemanas.
Por parte de los trabajadores, sus representantes y los sindicatos ya se han plantado ante los despidos forzosos y el cierre de las fábricas, reclamando alternativas para garantizar el futuro de los centros con poca carga de trabajo. La continuidad de naves como la de Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm han quedado en entredicho con decisiones pendientes de negociar y recabar el apoyo necesario.
La intención de la empresa es que estas salidas se lleven a cabo mediante bajas voluntarias, jubilaciones parciales y restricciones a la contratación pero la presión para agilizar estos movimientos también viene dada de Porsche SE, que es el holding que reune los intereses de las familias Porsche y Piëch, que ya han avisado que se encuentran en una encrucijada “histórica”.