Cuando el calendario marca las vacaciones escolares de verano, Semana Santa o Navidad, muchos trabajadores se hacen la pregunta, ¿qué hago ahora con mis hijos? Las escuelas estivales o las ludotecas muestran unos precios cada vez más prohibitivos y los abuelos, en muchas ocasiones, ‘ya no están para esos trotes’. Es cierto que el Estatuto de los Trabajadores recoge una serie de permisos retribuidos que facilitan la conciliación laboral y familiar como los permisos parentales de 8 semanas, el de lactancia o adaptación de jornada laboral.
Pero a menudo no son bastantes o no cubren las necesidades específicas de cada familia, de modo que cada vez más, los desempleados o quienes están buscando un nuevo puesto, prefieren poder pasar tiempo con la familia y no estresarse con los horarios antes que cobrar un sueldo más alto. Un informe avalado por la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales de Foment del Treball y elaborado por Opina 360 afirma que uno de cada tres trabajadores da prioridad a la conciliación familiar antes que al salario cuando debe elegir un empleo.
El 36,2% ha destacado que el equilibrio entre la vida personal y familiar y la jornada laboral es su criterio principal, por delante de cobrar más (que lo ha elegido el 23,6% de los encuestados).
Sólo discrepan en esto los trabajadores jóvenes (menos de 24 años) que sí consideran el salario como lo más importante, con el 31,4% de las respuestas, por delante de la conciliación. Para conseguir estos resultados se ha encuestado a 801 personas representativas de la población activa.
El Estatuto de Trabajadores ofrece pocas medidas de conciliación
El Estatuto de los Trabajadores debería incluir más medidas para conciliar, según el 63,9% de los encuestados que señalan que esta es “una de las grandes carencias del mercado laboral” ya que “no hay medidas suficientes para compatibilizar la actividad profesional con las responsabilidades familiares”. Entre las soluciones que proponen está la de la flexibilidad horaria, una adaptación de las horas de entrada y salida permitiría a los trabajadores organizar los cuidados, los desplazamientos y otras responsabilidades sin tener que reducir la jornada.
Sobre el teletrabajo y la modalidad híbrida, son bien valorados, pero la mayor parte de los preguntados señalan que no tienen la posibilidad de trabajar desde casa. Quienes sí lo hacen aseguran que mejora la conciliación, pero aparecen problemas como la imposibilidad de desconectar y la pérdida de contacto con los compañeros. Los datos hablan por sí solos, y el teletrabajo llega al 24,7% de los ocupados en Madrid y al 19,5% de los de Cataluña, por encima del 15,6% de media en España.
Las grandes empresas son las que pueden permitirse el trabajo en remoto con facilidad, sólo el 9% de las de entre 5 y 9 trabajadores lo ha implantado frente al 58,7% de las que cuentan con 500 empleados o un número superior.
Las mujeres son las que tienen más problemas para conciliar, de las 452.000 personas con contrato a tiempo parcial en 2025 para tener más tiempo con el que cuidar a niños o dependientes, el 93% eran mujeres. El 82% de los varones con personas a cargo, mantuvo la jornada laboral sin ningún cambio.
Las empresas no encuentran trabajadores
Los trabajadores tienen muy claro qué es lo que prefieren, y las empresas también, pero cada vez les cuesta más trabajo. El volumen de puestos sin cubrir se ha multiplicado por tres entre 2014 y 2025, pasando de 3,4 vacantes por cada 1.000 ocupados a más de siete. La mitad de las empresas que publicaron ofertas de empleo señalaron que tuvieron problemas para localizar al candidato perfecto.
Entre las causas principales estaban la falta de experiencia, la falta de solicitudes y los problemas a la hora de acordar las condiciones laborales. Luego, estos empleados no quieren quedarse. En 2025, tres millones de personas se fueron de sus empresas de manera voluntaria, el 51% más que en 2019. Y miles de jóvenes se marchan al extranjero, la mitad con estudios universitarios.
Siete de cada diez nuevos empleos creados en 2019 están ocupados por personas nacidas en el extranjero, siendo uno de cada cuatro trabajadores. Y otro de los problemas que encuentran las empresas es el absentismo laboral, las bajas se han duplicado desde 2015, pasando de 26,8 procesos por cada 1.000 trabajadores a 51,52 en 2025.
Las horas mensuales no trabajadas por incapacidad temporal suben de 5,4 por empleado en 2009 a 8,8 en 2025. A eso hay que añadir que la productividad se ha estancado, el PIB real español ha crecido un 21,8% entre 2015 y 2025, pero la productividad por trabajador apenas ha subido tres décimas y por hora, avanzó un 3,8%.
La IA sigue siendo el reto pendiente, el 52,5% considera que está preparado para su llegada a las empresas, pero el 46% reconoce que no la ha usado nunca para trabajar. El 54,7% piensa que su impacto en el empleo será para bien.