Junio suele ser un buen mes para el empleo, empujado por el comercio y la hostelería al coincidir con la campaña de verano. Se ha visto reflejado este año en la afiliación, que ha aumentado en 128.533 personas, lo que supone un incremento de un 0,58%. Así, la Seguridad Social ha conseguido romper en junio la barrera de los 22,4 millones de afiliados.
Ahora bien, aunque el paro ha bajado en 28.739 personas en junio, debido sobre todo al sector servicios, los datos en cuanto a demandantes de empleo y parados registrados son “más modestos”. Así lo han recogido desde Randstad Research, que han señalado que, desde la entrada en vigor de la reforma laboral, los demandantes de empleo ocupados han aumentado de forma significativa.
En concreto, los demandantes de empleo aumentaron en junio en 41.908 personas (+1,02%), con el peor registro en dicho mes de toda la serie, situándose en total en los 4,15 millones. Por su parte, los demandantes ocupados, donde se incluyen los que tienen un contrato fijo discontinuo en inactividad, crecieron en 79.622 personas, situándose en los 1,25 millones.
Asimismo, el paro registrado disminuyó en 28.739 personas (-1,24%), registrando el dato más débil para un mes de junio desde 2008, a excepción de 2020, cuando se produjo la crisis por el Covid-19, situando el total de parados en los 2,29 millones. Estos datos evidencian que, a pesar de la caída del paro en junio, esta ha sido menor que la de los últimos años. Un fenómeno sobre el que se ha manifestado el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey.
“No es lo mismo bajar el paro cuando uno tiene tres o cuatro millones de parados que cuando está en la cifra más baja de los últimos 19 años”
Es lo que ha defendido Pérez Rey: “Estamos en 2,2 millones de parados con un récord de ocupación y, obviamente, las fluctuaciones a la baja del paro, por necesidad, tienen que ser menores”.
Asimismo, ha explicado que también está influyendo en la moderación de los descensos del paro el hecho de que el peso estacional en el funcionamiento del mercado laboral español se ha ido atenuando. En este sentido, ha afirmado que, antes de la reforma laboral de 2021, las caídas del paro registrado en verano se debían a la realización de contratos efímeros para la campaña de verano.
“No sólo no había contratación indefinida, sino solo monocultivo de la contratación temporal y esa inyección de empleos que se producía en mayo-junio acababa cayéndose una vez que terminaba la temporada estival. Yo creo que ahí hay una atenuación del factor estacional que también explica que sea menos reducida la caída del paro registrado”, ha concluido.
Los fijos discontinuos, otro elemento de ‘alerta’ para Randstad
En materia de contratación, desde Randstad Research destacan el hecho de que la cifra de contratos fijos discontinuos firmados en junio (258.899) haya sido prácticamente igual que la de contratos indefinidos a tiempo completo (266.028), lo que no es del todo frecuente.
Desde el centro de estudios explican que, normalmente, el volumen de contratos fijos discontinuos suele ser inferior al de indefinidos a tiempo completo. De hecho, en los últimos 12 meses se han firmado un total de 2.207.628 contratos fijos discontinuos, por lo que podría pensarse que en el mercado laboral debería haber crecido sustancialmente el número de personas que están de alta en Seguridad Social gracias a este tipo de contrato.
Sin embargo, indican que “la realidad es bien distinta”. Según los datos publicados por la Seguridad Social, en junio de 2026 la cifra de afiliados en alta en el régimen general con un contrato fijo discontinuo era de 1.072.384 personas, mientras que hace un año, en junio de 2025, la cifra era de 1.050.320 personas.
Como resultado, actualmente 22.000 personas más se encuentran de alta en Seguridad Social con un contrato fijo discontinuo en comparación con la situación de hace un año, pese a que a lo largo de todo este año se han firmado 2,21 millones de contratos de dicha naturaleza. Así pues, si las empresas firmaron más de 2 millones de contratos, pero al final del año solo hay 22.000 trabajadores más en el sistema, significa que la gran mayoría de esos contratos no crearon empleo nuevo ni estable.
En concreto, este último año han sido necesarios 100 contratos fijos discontinuos para consolidar 1 empleo. La conclusión, según Randstad, es que el contrato fijo discontinuo “se está mostrando ineficaz” para generar empleo estable.
“La conversión de contratos fijos discontinuos en afiliados indefinidos está siendo casi nula, y esto solo puede implicar que, o bien la mortalidad de estos contratos es muy elevada o bien que los períodos de inactividad son mucho más prolongados de lo que podría pensarse. Muy probablemente se trate de una combinación de ambas causas”, concluyen.