Un camionero fue despedido por cometer varias faltas graves, entre ellas la de no ponerse el cinturón de seguridad, pero acabó ganando el juicio contra su jefe y ahora éste le tiene que pagar 54.000 euros de indemnización. El trabajador también fue acusado por faltas como no devolver el camión al final de la jornada, dañar una red de seguridad en una estación de tren, difamar a la empresa e irregularidades en un certificado de baja por enfermedad.
Pero finalmente, el Tribunal de Apelación de Versalles falló en favor del camionero en una sentencia del pasado 2 de abril de 2026 recogida en Le Figaro, imponiendo el pago de una indemnización por parte de la empresa de demolición en la que trabajaba.
Para asegurar que la rescisión de su contrato se atribuyera al empleador y no a él mismo, el empleado, que trabajaba allí desde febrero de 2014, decidió reforzar su defensa. Denunció que su empresa incumplió las obligaciones de seguridad del artículo L. 4121-1 del Código Laboral francés, el cual dicta que "el empleador deberá adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad y proteger la salud física y mental de los trabajadores". Y es que el camionero acusó a la firma de ignorar la normativa sobre el amianto (al que estuvo expuesto) y de obligarle a conducir camiones sobrecargados.
"También se denunció la inacción del empleador ante las quejas del camionero. Al ver que sus condiciones laborales empeoraban, este redactó varios informes y presentó varias quejas. Sin embargo, sus quejas no obtuvieron ninguna respuesta por parte de su empleador", comentó la abogada Mathilde Mermet-Guyennet. Por eso, el Tribunal de Versalles dictaminó que la rescisión tenía el efecto de un despido improcedente y ordenó pagar 8.000 € por incumplir la seguridad.
Presión y acoso psicológico
Asimismo, el tribunal analizó si hubo acoso psicológico. Según la abogada, "no se tuvieron en cuenta todos los hechos presentados por la víctima. Los insultos que recibió en octubre de 2021, por ejemplo, no se consideraron acoso moral". Tampoco se consideró como tal un mensaje de texto que el trabajador describió como "despectivo y violento".
Sin embargo, lo que sí se demostró fue la presión sufrida tras denunciar los fallos de seguridad, mediante continuas entrevistas de despido. El tribunal consideró que, por lo tanto, había sido objeto de "presiones ejercidas como represalia para forzar su salida", según consta en la sentencia. Esta presión se vio agravada por otro factor señalado por el tribunal, como es la negativa a concederle al conductor tres semanas consecutivas de vacaciones durante el verano de 2022, la primera vez que le quitaban las vacaciones en su carrera profesional. Por lo que se le concedieron 5.000 euros por acoso.
En total, el camionero recibió unos 54.000 euros, incluyendo la indemnización por despido improcedente de 27.000 euros, en la que se incluyen la indemnización por falta de preaviso, la indemnización legal por despido y las vacaciones acumuladas. Junto a esto está la indemnización concedida por acoso laboral e incumplimiento de las normas de seguridad, para llegar al montante total de indemnización.