Comisiones Obreras (CCOO) ha acusado a las organizaciones empresariales de utilizar el debate sobre el absentismo laboral como una “trampa” para bloquear la negociación de los convenios colectivos y evitar mejoras salariales. Así lo afirmó este martes el secretario confederal de Acción Sindical, Javier Pacheco, durante una asamblea sindical celebrada en Vigo, en la que también participó la secretaria general de CCOO Galicia, Amelia Pérez.
Pacheco denunció que buena parte de la negociación colectiva en España permanece paralizada porque la patronal está "utilizando la trampa del absentismo para camuflar su negativa a distribuir las plusvalías". En este contexto, el dirigente sindical pidió retomar el Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), considerado clave para pactar salarios y condiciones laborales a nivel estatal.
Salarios estancados pese a beneficios récord
El sindicato ve en el conflicto una “paradoja” económica, ya que mientras la economía española, la productividad y los beneficios empresariales "baten récords", todavía "los salarios de 11 millones de trabajadores siguen estancados". Esto no hace más que empeorar el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente por el encarecimiento de la vivienda.
Ante esta situación, CCOO ha advertido de que llegará hasta donde tenga que llegar “si los empresarios insisten en racanear jornadas y salarios". De esta forma, Pacheco aseguró que el sindicato pondrá “todos sus recursos para alimentar la conflictividad laboral” si no hay mejoras en cuanto a los salarios y las jornadas. El objetivo no es otro que tensionar las mesas de negociación para desbloquear los convenios colectivos.
Medidas económicas y presión política
Más allá del ámbito laboral, CCOO reclamó medidas de carácter económico para proteger a los hogares. Entre ellas, una ayuda directa de 300 euros para los colectivos más vulnerables, la recuperación de la gratuidad del transporte público y la reactivación del control de los alquileres, cuya regulación, según el sindicato, ha dejado a miles de familias en un “limbo jurídico”.
El sindicato también apuesta por una intervención en los precios ante los actuales ciclos inflacionistas, marcados por tensiones internacionales como la crisis en Oriente Próximo. Según Pacheco, "no se puede repetir la situación vivida durante la guerra de Ucrania, cuando las deducciones fiscales públicas terminaron financiando los márgenes récord de las refinerías y los oligarcas del petróleo".
En el fondo, el conflicto refleja un desacuerdo estructural sobre el reparto de los beneficios empresariales. Mientras los sindicatos reclaman una redistribución que permita recuperar el poder adquisitivo, la patronal mantiene una posición de cautela. La evolución de este pulso será determinante para el futuro de los salarios en España.