Con apenas 18 años, Samu Barber ha pasado de pagar a sus amigos para que le dejaran practicar cortes de pelo a acumular millones de seguidores y vivir de sus proyectos relacionados con las redes sociales. En una entrevista en el pódcast Hoy Aprendo, el joven cuenta que llegó a rechazar una oferta de 2.500 euros al mes en una barbería de Madrid para seguir apostando por las redes sociales.
Su historia comenzó con 15 años, cuando todavía estaba estudiando y para aprender el oficio, llegó incluso a ofrecer pequeñas cantidades de dinero a conocidos. “Toma, 5 euros, 3 euros, 10 euros, pero déjame cortarte el pelo, quiero practicar”, recuerda. También cortaba gratis a amigos y familiares y, como sus padres no le dejaban hacerlo en casa, llegó a trabajar en baños y domicilios ajenos.
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De cobrar el “salario mínimo” a rechazar 2.500 euros al mes
Su crecimiento en redes terminó llamando la atención de varias barberías. Según explica, con 16 años recibió ofertas de tres establecimientos y terminó incorporándose a uno de ellos. Según cuenta, allí cobraba alrededor de “1.178 euros a 14 pagas”, una cantidad que define como “el sueldo mínimo” de entonces. Sin embargo, el SMI en 2024 estaba fijado en 1.134 euros mensuales en 14 pagas.
Meses después recibió una oferta mucho más elevada de una barbería situada en el centro de Madrid. “Me ofrecían 2.000, 2.500 euros al mes”, afirma. Sin embargo, decidió rechazarla porque consideraba que aquel puesto le dejaría menos tiempo para crear contenido y seguir creciendo en internet.
“Todo el mundo cogería 2.500 euros, 100%, y yo ahí fui muy inteligente”, sostiene, asegurando que prefirió continuar cobrando alrededor de 1.000 euros en un establecimiento donde tenía mayor libertad para grabar. “Yo sabía que si crecía más, iba a vivir solamente de redes”.
Según reconoce, la decisión habría sorprendido especialmente a sus padres. “Si les digo que he dicho que no a una barbería de 2.500 euros, me matan, porque eso no lo ganan ni ellos juntos”, cuenta.
“Trabajaba de lunes a domingo”
Samu trabajó en aquella barbería desde junio de 2024 hasta octubre de 2025. Aunque su contrato era de unas 40 horas semanales, asegura que los días libres los utilizaba para grabar, editar y desarrollar sus proyectos, por lo que “trabajaba de lunes a domingo, literalmente”.
Según relata, los jueves y viernes hacía jornadas de unas 12 horas y dedicaba los lunes y domingos a sus propios emprendimientos. “Nunca he mirado por mí, he mirado solamente trabajo. He estado tres años, desde los 15, todo el día trabajando”.
Finalmente, dejó la barbería cuando los ingresos que le llegaban de las redes y sus otros proyectos comenzaron a darle más libertad. En ese momento, afirma que ya tenía contratos con marcas y monetizaba sus contenidos en plataformas como YouTube.
Ahora asegura que puede ganar cerca de 100.000 euros al año solo con redes
Actualmente, ya no trabaja como barbero para clientes. “Yo ya no corto el pelo. Solamente corto para contenido”, explica, y en lugar de cobrar por el servicio, prefiere utilizar los cortes para crear vídeos que después monetiza mediante sus diferentes actividades.
Además de las redes sociales, asegura que cuenta con una empresa de marketing, formación online, mentorías, consultoría y productos digitales. Sobre sus ingresos como creador, evita ofrecer una cantidad exacta, aunque sitúa la cifra cerca de los 100.000 euros anuales.
“De redes como creador de contenido, por ahí andará, a 100.000 anuales”, señala, añadiendo que con sus empresas obtiene “mucho más”. También sostiene que otros creadores con audiencias similares pueden llegar a ganar cantidades mucho mayores gracias a acuerdos publicitarios. “Puede haber gente ganando 50.000 euros al mes haciendo bailecitos”, afirma.
Montar una barbería no entra, de momento, en sus planes
Pese a que su carrera comenzó cortando el pelo, Samu no considera que abrir una barbería sea su mejor opción de negocio actualmente. Según sus cálculos, un establecimiento con empleados implica asumir alquiler, salarios, Seguridad Social, impuestos y una inversión inicial elevada.
“Si meto cuatro empleados, luego hay que ver que los clientes fallan, impuestos, gastos, Seguridad Social... es una movida”, explica, calculando que un trabajador con la agenda llena podría dejar entre “1.000 y 1.500 euros limpios” al negocio, aunque reconoce que se trata de una estimación propia.
Por ahora, su prioridad está en los negocios digitales y en seguir ampliando sus proyectos. Después de varios años centrado casi exclusivamente en trabajar, asegura que también ha cambiado sus prioridades personales. “Ahora mismo mi objetivo es seguir escalando, pero tranquilamente. Mi prioridad ahora mismo es mi salud”, concluye.