Un hombre de 82 años no había ahorrado para su jubilación y ahora tiene que trabajar 37,5 horas a la semana

El testimonio de este jubilado refleja las dificultades de algunos mayores para cubrir sus gastos ante el aumento del coste de vida.

Un hombre serio |Envato
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La jubilación suele entenderse como la etapa en la que, tras décadas de trabajo, las personas pueden dejar atrás sus obligaciones laborales y disfrutar de una vida más tranquila, con tiempo para el ocio y la familia. Sin embargo, esta imagen dista de la realidad de algunos mayores en Europa, que se ven obligados a seguir trabajando a edades avanzadas para poder hacer frente a sus gastos cotidianos.

Es el caso de Roger Cliffe-Thompson, de 82 años, un residente de Merseyside (Inglaterra) que continúa trabajando 37,5 horas a la semana porque, de lo contrario, no podría cubrir sus gastos. “Todo es cada vez más caro”, explica en declaraciones recogidas por el medio británico i News, que relata su situación como ejemplo de las dificultades económicas que afrontan algunos mayores.

Cliffe-Thompson, que trabajó como profesor, admite que no preparó su jubilación. Ahora sus ingresos vienen de la pensión pública británica y de una pequeña pensión como docente, pero no le llegan para cubrir todos sus gastos. Por eso, lleva años trabajando como coordinador de actividades en una residencia de mayores.

Trabajar en la vejez para llegar a fin de mes

“Tengo una hipoteca con pagos de intereses hasta los 99 años, así que estoy atrapado”, explica. Además, todo le resulta cada vez más caro: el seguro de su casa ha subido un 25% y la comida no deja de encarecerse. Para ahorrar, toma medidas como dormir con una manta eléctrica en lugar de encender la calefacción.

A pesar de su avanzada edad, trabaja como cualquier persona a jornada completa. Él mismo reconoce que el trabajo es “agotador” y le preocupa el futuro, sobre todo si su salud empeora y no puede seguir trabajando.

El riesgo de no haber ahorrado para la jubilación

La situación de Cliffe-Thompson muestra lo que puede pasar cuando no se prepara bien la jubilación. Como no puede dejar de trabajar, está valorando diferentes alternativas como vender su casa e irse a una residencia para mayores. Sin embargo, estos centros cuestan entre 800 y 900 libras al mes, unos 1.000 euros aproximadamente, lo que prácticamente consumiría toda su pensión

Además, tiene familia a la que intenta ayudar económicamente. Tiene un hijo, un nieto y un bisnieto, y asegura que el dinero tampoco sobra en su entorno, por lo que trata de apoyarlos en la medida de lo posible.

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