José, padre de un bebé de 3 meses: "Compré una caravana porque no tenía donde estar. Hoy en día no te puedes permitir un alquiler"

Varias familias trabajadoras de Mallorca cuentan cómo tienen que subsistir para no tener que irse de la isla ante los precios imposibles de la vivienda.

José, padre de un bebé de 3 meses |3Cat
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España vive una crisis habitacional sin precedentes, debido a que el precio de la vivienda no para de subir o a la falta de oferta, entre otros factores. Este gran problema está llevando a miles de familias y trabajadores a buscar alternativas radicales para poder tener simplemente un techo donde dormir. Desde jubilados que tienen que compartir piso a su edad hasta trabajadores con buena nómina que se ven obligados a vivir entre cartones, hay de todo.

Especialmente en las grandes ciudades y en las islas o zonas de costa, el problema es aún más grave, ya que el alquiler vacacional y la especulación hacen que se disparen aún más los precios, hasta el punto de que los vecinos de toda la vida del lugar se tengan que ir de sus barrios. Es la situación que han expuesto varias familias en la televisión autonómica 3Cat, enseñando dónde tienen que vivir debido a la tensión en materia de vivienda que viven las Islas Baleares. En esta ocasión, las familias se han ido a vivir a autocaravanas en polígonos industriales como el de Son Hugo, en Palma de Mallorca.

La alternativa de vivir en una caravana

La explanada de Son Hugo es solo un ejemplo más de que el Plan Estatal de Vivienda se queda corto o es totalmente insuficiente en lugares como las islas. En apenas cuatro años, este asentamiento improvisado pasó de albergar una veintena de furgonetas a superar las 200 caravanas, con casi 400 personas viviendo allí en condiciones sumamente precarias.

Uno de los casos que más llama la atención es el de José, que tiene una situación totalmente desesperante, ya que es padre de un bebé y tuvo que comprarse un vehículo para vivir en él con su hijo y su pareja. "Compré una caravana porque no tenía dónde vivir. Tengo un hijo pequeño y trabajo aquí al ladoHoy en día no te puedes permitir un alquiler, y menos siendo joven", admite lamentándose. A pesar de contar con un empleo fijo a escasos metros de donde está ahora, el precio medio del arrendamiento en Mallorca supera los 1.700 euros mensuales, lo que le hace imposible ni siquiera plantearse alquilar o comprar un piso.

Necesitan servicios mínimos de higiene

En vez de pedir viviendas gratuitas o subsidios al Gobierno, los habitantes de este asentamiento solo quieren tener dignidad y unos servicios mínimos de higiene para poder mantener la salubridad del entorno en el que crían a sus hijos. Tanto en cuanto las instituciones locales amenazan constantemente con desalojarlos argumentando motivos de salud pública, José lanzó una petición muy sensata a las autoridades competentes: "No pedimos una casa ni ayudas, pedimos un lugar donde poder poner la caravana. No tenemos ni dónde empadronarnos. Si pusieran contenedores de basura y puntos para vaciar las aguas negras, las cosas estarían mucho más limpias".

Otro caso llamativo es el de Begoña, una mujer mayor que también vive con su hijo y es de Mallorca. Ella solo quiere un sitio donde vivir: "Dame un lugar, una casa. ¿Qué hacemos? ¿Vamos debajo de un puente, vivimos en tiendas de campaña?".

Por lo que, ante una realidad económica donde los sueldos rondan los 1.500 euros y los alquileres alcanzan los 1.800, comprarse una autocaravana dejó de ser un simple capricho vacacional para convertirse en la última y única trinchera posible de la clase trabajadora frente a la precariedad. El campamento de Son Hugo sigue creciendo semana tras semana con nuevos desplazados, dejando ver un grave problema social que exige soluciones públicas urgentes e inmediatas.

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