La economía española sigue aguantando el tirón a pesar de las dudas existentes a nivel mundial por todo lo acontecido con la guerra de Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y su posterior crisis energética. Unos problemas que han tenido en vilo a medio mundo pero que quizás tengan un respiro ahora con el reciente acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán. La afirmación de que la economía española está aguantando no viene de la nada, ya que el Banco de España acaba de confirmar que el Producto Interior Bruto (PIB) va a seguir con un crecimiento del 2,3% para este 2026 y del 1,7% de cara a 2027. Así lo ha comunicado el gobernador de la institución, José Luis Escrivá, que ha dicho en su informe anual que el país muestra verdaderamente una "notable resiliencia".
"El dinamismo del empleo y los flujos migratorios, junto con la ausencia de desequilibrios macrofinancieros, caracterizan el actual ciclo expansivo", ha explicado Escrivá tras la publicación del mencionado informe que ha sido justo a la vez que la publicación de las proyecciones trimestrales para la economía española.
Eso sí, este dato contrasta con el 2,8% de PIB alcanzado en 2025, datos que evidentemente aún no mostraban los efectos de las últimas tensiones geopolíticas ni de la crisis energética que ha vivido Europa y la mayoría de países occidentales.
Sin embargo, no todo son buenas noticias para el bolsillo de las familias. Ya que la institución ha tenido que revisar al alza sus cálculos sobre la inflación, disparando los precios hasta el 3,6% para este mismo año, lo que supone seis décimas más de lo que esperaban el pasado mes de marzo. Un repunte que viene empujado principalmente por el encarecimiento de la energía y también de los servicios. Para el próximo curso, la previsión también sube ligeramente hasta quedarse en un 2,6%.
El empuje del empleo y el papel clave de la inmigración
Pese a la subida de los precios, el mercado laboral sigue dando algunas alegrías. El organismo espera que el desempleo continúe con la tendencia que hemos visto en los últimos datos del paro y por tanto siga bajando poco a poco hasta llegar al 10% este año y al 9,8% en 2027.
De hecho, los datos de los últimos años hablan por sí solos. La llegada de trabajadores extranjeros ha sido fundamental para la marcha del país, explicando cerca de la mitad del avance del PIB y algo más de dos tercios de la creación de empleo total entre los años 2022 y 2025. Además, el banco central deja claro que este fenómeno no ha quitado oportunidades laborales a los trabajadores nacionales, sino que simplemente ha ayudado a que se recoloquen en otras ramas del sector servicios.
Toque de atención por el gasto público y la vivienda
Pero, como suele pasar con este tipo de previsiones, también hay espacio para advertencias serias de cara al futuro. Escrivá ha avisado de que el gasto va a seguir creciendo con fuerza y espera que el déficit público alcance el 2,4% del PIB este año. Por lo que ha lanzado un toque de atención al Gobierno central, criticando que su plan fiscal verdaderamente "no contiene ningún anuncio de nuevas medidas" para cuadrar las cuentas, algo que "le resta credibilidad y mantiene la incertidumbre" sobre nuestras finanzas.
Para terminar su análisis, el gobernador ha puesto sobre la mesa los grandes problemas que nos quitan el sueño y pueden frenar el progreso. Y es que, más allá de la elevada deuda pública, ha dicho que los dos verdaderos "desafíos estructurales" de la economía española que exigen soluciones reales a largo plazo son el complicado mercado de la vivienda y la urgente necesidad de mejorar la productividad de nuestras empresas.