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Pedro, dueño de 9 chiringuitos en Marbella: "No hay camareros porque tienen que trabajar duro a pesar de que les damos alojamiento y trabajo todo el año"

El hostelero asegura que "cada año se pone peor" y que a pesar de no encontrar personal en verano, su mayor gasto es su plantilla de trabajadores, en los que tiene que desembolsar 120.000 euros.

Pedro Flores, dueño de 9 chiringuitos en Marbella.
Pedro, dueño de 9 chiringuitos en Marbella |La Sexta
Fátima Pazó
Fecha de actualización:

Mesas puestas, sombrillas abiertas y tumbonas listas para recibir a los turistas. Los chiringuitos de los 27 kilómetros de costa de Marbella lo tienen todo preparado para hacer caja este verano, todo menos lo más importante, los camareros. El problema de la falta de personal en la hostelería vuelve a ser uno de los temas más comentados entre los empresarios, quienes aseguran que no encuentran trabajadores; mientras que los sindicatos reclaman mejores condiciones laborales.

Pedro es propietario de nueve chiringuitos en Marbella y necesita contratar a 300 empleados para cubrir la temporada. A pesar de que ofrece condiciones muy atractivas y difíciles de ver en el sector, como jornadas con turno seguido, contrato para todo el año y alojamiento gratuito incluido, las ofertas se quedan vacías. "Cada año se pone más complicado. Prefieren otro tipo de trabajo porque en verano hace calor y hay que trabajar duro", explica el empresario al programa Equipo de Investigación de La Sexta.

Un hostal gratis para sus empleados como estrategia

El verdadero muro con el que tropiezan los trabajadores para ir a las zonas de playa no son las ganas de trabajar, sino el precio de la vivienda. En lugares con tanto turismo como Ibiza, Mallorca o la Costa del Sol, los alquileres están por las nubes. Un camarero que cobra un sueldo medio de entre 1.200 y 1.500 euros al mes no puede aceptar un empleo si una simple habitación le cuesta 700 u 800 euros.

Para solucionar este problema de raíz, Pedro ha tomado una decisión drástica. "Estoy intentando montar un hostal razonablemente cerca de aquí" explica. El empresario está reformando un local de 600 metros cuadrados con zonas comunes, cafetería y terrazas para alojar a sus camareros. Lo más importante es que las habitaciones se incluirán directamente dentro de las condiciones del contrato, por lo que los empleados no tendrán que pagar ni un euro por dormir allí.

Impuestos de lo que paga Pedro. 'Equipo de Investigación'- La Sexta.

¿Cuánto cuesta abrir un chiringuito en Marbella?

Mantener abiertos estos negocios a pie de playa exige una inversión gigante que pocos conocen. Pedro detalla los números reales que maneja cada mes para que sus locales funcionen:

  • Los permisos (El canon): En Marbella por instalar la terraza, por poner las hamacas en la arena y por las zonas donde se hacen los espetos. El coste total de estas concesiones ronda los 40.000 o 45.000 euros al año por chiringuito.
  • El gasto en personal: Es el coste más caro para el empresario. Pedro explica que el sueldo bruto medio de un trabajador en nómina se sitúa entre los 2.400 y los 2.500 euros mensuales.
  • La factura mensual: Sumando los sueldos de las plantillas de sus nueve locales, este empresario paga alrededor de 120.000 euros al mes solo en personal.

Por qué los camareros rechazan trabajar en los chiringuitos

Aunque la hostelería en España cuenta con una cifra récord de casi dos millones de trabajadores, los negocios de la costa sudan tinta cada verano para encontrar personal. Los expertos y los sindicatos tienen claro que el problema no es que la gente no quiera trabajar, sino que existen graves problemas que espantan a los profesionales.

El primero de ellos es el abuso con las horas extra. Aunque los contratos digan que se cumplirá la jornada legal de 40 horas a la semana, la realidad cuando te pones detrás de la barra en la playa es completamente diferente. Los camareros llegan a hacer incluso 10, 12 o hasta 14 horas diarias, y lo peor es que esas horas de más no se pagan o se abonan escondidas en dinero negro.

A este problema se suman los llamados ‘contratos fantasma’ en los que te dan de alta al camarero a media jornada (solo 20 horas a la semana) en los papeles de la Seguridad Social para que el jefe se ahorre un dinero en impuestos, pero en la práctica le obligan a trabajar a jornada completa.

Pero, ¿qué se consigue así? Lo cierto es que desprotege completamente al trabajador, ya que, en caso de que se ponga enfermo, casi no cobrará nada porque bajo la ley, cotizaba la mitad de lo que realmente estaba trabajando.