El mundo ha cambiado y, cumplir 65 años, ya no significa la jubilación automática. Ya no solo porque se han ido endureciendo los requisitos para acceder a la pensión de jubilación, sino porque cada vez más personas deciden, por voluntad propia, seguir trabajando como vía para mantenerse activos. Entre estas últimas se encuentra la famosa periodista Chelo García-Cortés, quien sigue apasionada por su trabajo.
“Mientras mi cabeza funcione y mi cuerpo me responda, voy a seguir trabajando”, afirmó en una entrevista para ‘La Vanguardia’ el pasado mes de marzo. A sus 74 años, es toda una declaración de intenciones, asegurando que nunca ha tenido problemas con la edad: “Quizá los tenga la sociedad, pero yo no, y por eso jamás la he escondido ni he sentido la necesidad de hacerlo. Mientras la cabeza me funcione y el cuerpo acompañe, seguiré trabajando”.
De hecho, no se imagina haciendo otra cosa, o teniendo una vida tranquila sin proyectos, a pesar del amplio bajafe profesional que lleva a sus espaldas: “No me imagino jubilada en casa, sin proyectos, sin ilusiones, mirando el techo. Pertenezco a una generación de mujeres que aprendió que mantenerse activa no es una elección, es una forma de seguir viva”.
“La manera de envejecer ha cambiado”
Chelo García Cortes, durante la citada entrevista, también reflexionada sobre cómo ha cambiado la vejez: “Hoy los 70 de una persona que se cuida y tiene ilusión por la vida pueden parecerse mucho a los 50 de antes. La manera de envejecer ha cambiado. Hace unas décadas, cumplir 70 significaba casi retirarse del mundo, sentarse en un banco del parque o quedarse en casa esperando que pasara el tiempo. Ahora todo depende mucho de la actitud y de cómo decides vivir”.
Así, destaca que “la edad, al final, es cuestión de actitud”. En este sentido, reitera que, en su caso, nunca le ha supuesto un conflicto cumplir años: “Tengo 74 años, las arrugas están ahí y no pasa absolutamente nada. Forman parte de mi historia”. Además, asegura que, en televisión, “la cámara tiene que quererte”, y ahí no entra la cuestión de la edad, sino la conexión que se siente y cómo lo recibe el público. “Al final, quien decide es la audiencia. Si funcionas, sigues. Si no, te vas, tengas la edad que tengas”.
Respecto a esto, también abordan el edadismo, un problema que denuncian desde todos los sectores profesionales y que también se da en pantalla. Sobre esto, advierte que, a su juicio, no es solo una cuestión de edad, sino también del “machismo que ha existido y que, en parte, aún existe” en la industria.
Como reflexión final, le preguntan qué ha dejado de importarle con el paso de los años, a lo que Chelo contesta rotunda: la opinión de los demás. “Hace tiempo entendí que soy quien soy, con mi historia y mis circunstancias, y que no puedo vivir pendiente del juicio ajeno. A quien le guste, perfecto. Y a quien no, siempre tiene la opción de mirar hacia otro lado”, concluye.

