La falta de mano de obra en la construcción es evidente y, según los expertos, España necesita cerca de 700.000 trabajadores en el sector. Los motivos de esta escasez se deben a la falta de relevo generacional (cada vez menos jóvenes quieren trabajar en la obra), a los salarios bajos y a que no deja de ser un trabajo duro. Por eso la inmigración juega un papel fundamental, ya que estas personas buscan mejores salarios y condiciones laborales que en sus países de origen.
Albino es uno de ellos. Este boliviano de 42 años trabaja como albañil en España y explica para el canal de YouTube de Adrián G. Martín cómo es trabajar en este sector aquí y cuánto se gana. La entrevista se realiza directamente en una obra, donde se muestra cómo es el día a día en la construcción y las diferencias que hay con respecto a su país de origen.
Albino explica que empezó en la construcción hace 25 años, de los cuales lleva más de seis en España. “Media vida”, como reconoce él mismo.
De cobrar 400 euros a ganar 1.300 en España
De entre todas las preguntas, el tema del salario es el que más interesa. Albino afirma que en la obra se ganan “unos 1.300 o 1.400 euros”, desmontando así el mito de que en la obra se gana mucho dinero.
Este salario no corresponde a alguien que empieza a trabajar, sino a un trabajador con experiencia a jornada completa, de lunes a viernes y ocho horas diarias. Aun así, le compensa con respecto a su país. “Allí en mi país, hablando de euros, por ahora unos 400”, relata.
La diferencia es clara, pues en España triplica sus ingresos haciendo el mismo trabajo. Ahora bien, el dinero no lo es todo. Cuando se le pregunta si considera que están bien pagados, Albino es contundente: el sueldo no compensa del todo el riesgo ni el desgaste físico que implica la profesión.
A pesar de tener 42 años, confiesa que trabajar en la obra le ha pasado factura y el cuerpo lo va confirmando, ya que es un trabajo duro en el que se tiene que aguantar esfuerzo, lesiones y un cansancio que se acumula día a día.
Un trabajo exigente
Albino explica que, a diferencia de Bolivia, España es un país más profesionalizado en la construcción y donde se exige dominar una gran variedad de materiales. “Las diferencias principales son los materiales”, relata.
“En Bolivia tenemos solo una clase de yeso y aquí hay muchas. El cemento también; allí es uno y aquí hay cemento rápido, cemento normal, morteros de todo tipo…”.
Como él mismo aclara, el uso de esa diversidad de materiales depende del presupuesto del promotor o “de lo que el dueño se quiera gastar”, lo que obliga a los albañiles a profesionalizarse para poder aplicar correctamente cada material.
Albino recuerda que empezó en la obra en Bolivia a través de su primo. “Decía que el ladrillo es solo mover un poquito la mano”, cuenta. Gracias a ese aprendizaje pudo empezar a trabajar, para posteriormente emigrar a España y seguir dedicándose a la construcción.

