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Roba 600.00 euros en oro de la joyería donde trabaja y dimite ante las sospechas: acabó confesando y arrestado

Encontraron en su vehículo parte de las virutas desaparecidas, un guante ignífugo y dos sopletes.

Parte de las virutas de oro sustraídas
Parte de las virutas de oro sustraídas |Le Parisien
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

La avaricia rompe el saco. Y lo sabe bien un trabajador de 39 años que ha sido imputado por robo este mes de agosto, en París. Se le acusa de haber sustraído, entre abril y junio, restos de oro por valor de 600.000 euros del taller de la joyería en la que trabajaba. Ahora mismo, se encuentra en libertad bajo control judicial.

Todo comenzó el 8 de junio cuando se dieron cuenta de la desaparición de metales preciosos en las instalaciones de la empresa Lima Luxury, situada en el centro de la capital parisina. “No se encuentra una caja de cartón que contenía más de cuatro kilos de virutas de oro blanco y rojo”, recogen una de las fuentes del medio ‘Le Parisien’, encargado de dar a conocer el caso.

Al hacer el inventario, la empresa descubrió que se produjo un segundo robo anteriormente, en avril, esta vez de componentes de joyería destinados al montaje de collares para una marca de lujo, que estiman en un valor de entre 300.000 y 600.000 euros.

Tras la sospecha, deja de ir al trabajo

Tras lo ocurrido, la joyería abrió una investigación interna, centrándose las sospechas en el responsable de la gestión de mercancías, quien se encarga de las relaciones con los proveedores y las entregas. Al parecer, el sospechoso había solicitado que se enviaran las citadas virutas de oro al taller de París. Un hecho inusual, ya que este tipo de pedidos suele destinarse a una planta situada en Seine-et-Marne.

Además, otro trabajador explicó que las virutas habían desaparecido efectivamente tras la salida de este responsable, el 8 de junio. Al analizar las imágenes de videovigilancia, se vio que este había abandonado abandonado el taller a las 17:44, llevando una mochila pesada y voluminosa, mientras dejaba su ordenador en su mesa.

“Se le ve esperando detrás de una puerta para dejar que se alejen los compañeros que podrían haberle sorprendido”, comentó una fuente cercana a la investigación al citado medio. Y, lo más sospechoso, es que el trabajador, tras iniciarse la investigación, comenzó a faltar al trabajo. Aunque la empresa intentó localizarlo en varias ocasiones, este no dio señales de vida hasta el cabo de los días, cuando envió varios partes de baja. Poco después, dimitió.

La joyería le demanda y acaba confesando

La investigación, ahora, corre a caego de la policía judicial de París, quienes localizaron al sospechoso y posteriormente le detuvieron. En su vehículo, aparcado cerca de su domicilio, se encontró parte de las virutas de oro, junto con un guante ignífugo y dos sopletes, .

Durante los interrogatorios, confesó los hechos pero no reveló exactamente dónde se encontraba el resto de lo sustraido. Solo explicó que entregó lo que faltaba a una tercera persona que era conocida por comprar oro. La policía, como acción preventiva, ha embargado el dinero que había en su cuenta y un inmueble en el departamento de Oise.

El abogado del trabajador imputado ha reconocido que “no tomó ninguna precaución, expresa su arrepentimiento y responderá de sus actos ante el tribunal a su debido tiempo”.