Llevamos años hablando del ‘burnout’, el síndrome del trabajador quemado, pero en el mercado laboral se están viendo también cada vez más casos de ‘bore-out’. Se trata de un síndrome laboral por, precisamente todo lo contrario, el “aburrimiento crónico”. “Dos caras de la misma moneda, en cuanto llevan al desinterés por el trabajo y finalmente la depresión”, explican desde el observatorio de riesgos psicosociales de UGT.
La experta en Derecho del Trabajo y Mercado Laboral, Rosa Dichas, también ha hablado recientemente sobre este concepto, explicando que, en estos casos, la denuncia de los trabajadores es por tener demasiado poco trabajo.
“El bore-out es un síndrome laboral asociado a la infraexigencia crónica en el puesto de trabajo. No es “estar aburrido un día”, sino una situación sostenida en el tiempo donde las tareas son insuficientes o irrelevantes; el trabajador no utiliza realmente sus competencias; existe sensación de inutilidad profesional; y se produce desmotivación y deterioro psicológico progresivo”, explica a través de su perfil de LinkedIn.
Consecuencias del ‘bore-out’
Rosa Dichas indica que, en términos laborales, este síndrome “se ha llegado a analizar como una posible afectación a la salud laboral, especialmente cuando deriva de una mala organización del trabajo o asignación artificial de funciones”. Ciertamente, el artículo 4.2 del Estatuto de los Trabajadores establece que los trabajadores tienen derecho “a la ocupación efectiva”. De ese modo, una empresa no podría mantener a un empleado en situación de inactividad forzosa.
El mismo estatuto, para los casos más graves donde la empresa incumple este deber reiteradamente, aun poniéndolo en conocimiento el empleado, contempla la extinción del contrato de trabajo con derecho a la indemnización del despido improcedente (artículo 50). Si se cumplen los requisitos, el trabajador también podría acceder a la prestación por desempleo.
Además, desde UGT señalan que entre sus consecuencias se encuentra la depresión y falta de autoestima, por lo que podría conectarse también con la prevención de riesgos profesionales y la dignidad profesional del trabajador. Así, en los casos donde el ‘bore-out’ sea muy acusado, podría derivar en reclamaciones laborales, en función del daño acreditado y del incumplimiento empresarial. Desde Cigna Salud también indican que, entre sus síntomas, también se encuentra la sensación constante de fatiga mental, irritabilidad, falta de concentración y aislamiento social.
Cómo detectar el síndrome de ‘bore-out’ y síntomas más habituales
Tal y como explican desde USO, la primera causa es la infraexigencia, con tareas repetitivas y monótonas, sin sentido, y con la sensación de “poder rendir o no estar dando todo lo que uno puede dar”. Le sigue el aburrimiento, definido “como un estado anímico de desgana, apatía y duda porque el empleado no sabe qué hacer durante el día”. Y, por último, está el desinterés, “por falta de identificación con el trabajo”.
Por su parte, sus síntomas y manifestaciones más habituales son:
- Cansancio físico y mental, incluso antes de haber empezado la jornada de trabajo.
- Irritabilidad debido a la frustración.
- Apatía y desmotivación a la hora de participar en las actividades de la empresa. Esto hace que los empleados se limiten a cumplir estrictamente con sus funciones y se marchen cuanto antes del trabajo.
- Sensibilidad y suspicacia que nos mantiene “siempre alerta”.
- Estrés crónico, que puede manifestarse a su vez en alteraciones de la función del sueño, variaciones de peso, problemas respiratorios, dolores musculares o de cabeza.
Cuidado con el despido silencioso
Por último, cabe recordar que la asignación de tareas por debajo de la experiencia o competencias, la reducción significativa de las tareas o funciones así como la falta de reconocimiento u oportunidades, situaciones que pueden relacionarse con este síndrome, son unas de las formas en las que se manifiesta el despido silencioso.
Se trata de una táctica que usan algunas empresas para hacer que un empleado se sienta incómodo, desmotivado o excluido en su lugar de trabajo, con el objetivo de que esta situación le empuje a romper la relación laboral. Al ser por voluntad propia, la compañía se ahorraría la indemnización por despido, además de que pueden evitar posibles reclamaciones legales.

