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Le pillan ayudando en el bar de su pareja estando de baja por ansiedad y lo despiden: deben readmitirle o pagarle 46.742 euros

Fue una ayuda puntual haciendo tareas secundarias que no demostraban su capacidad laboral y la empresa no acreditó que perjudicaran su recuperación.

Una empleada aleatoria trabajando en un bar
Una empleada aleatoria trabajando en un bar |Europa Press
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

Ayudar esporádicamente en un negocio familiar durante una baja médica por ansiedad no justifica por sí solo el despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual. La empresa debe acreditar que prestar esa ayuda retrasa la curación del empleado o que demuestra que cuenta con plena capacidad laboral.

Así consta en una reciente sentencia del Tribunal Supremo, que ha dejado firme la improcedencia del despido de un trabajador que, estando de baja por ansiedad, ayudó de forma esporádica y breve en el bar de su pareja. Este trabajaba de ‘máster caddie’ y llevaba en la empresa desde 2005.

En julio de 2022 inició la baja y, durante la misma, la compañía contrató a un detective privado que lo vio ayudando en el bar de su pareja los días 27 y 28 de abril, así como el 2, 3, 17 y 18 de mayo de 2023. Tras conocer esto, la empresa le notificó su despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza (artículo 54.2.d del Estatuto de los Trabajadores).

Ayudó de forma esporádica como apoyo

El trabajador, que no estaba de acuerdo con su despido, reclamó judicialmente y tanto el Juzgado de lo Social número 1 de Ávila como el TSJ de Castilla y León declararon su despido improcedente. La empresa debía elegir entre readmitirle (abonándole los salarios de tramitación) o pagarle una indemnización de 46.742,17 euros.

Ya en la sentencia de instancia, el juzgado destacó que la investigación del detective se limitó únicamente a 6 días, donde la vigilancia se centró por la tarde, desconociéndose si realizó actividad alguna por la mañana. Además, las pruebas testificales determinaron que las actividades de ayuda a su pareja eran muy esporádicas (unos 45 minutos al día) y consistían más bien en tareas de apoyo, como llevar bolsas, sin realizar propiamente funciones de camarero o de hostelería.

Por ello, entendía que esa ayuda puntual no comprometía su salud ni perjudicaba su recuperación, debiendo la empresa acreditar el perjuicio, algo que no hizo.

El Supremo confirma que el despido es improcedente

El Tribunal Supremo volvió a fallar a favor del empleado. En este caso, las tareas que realizó en el bar de su pareja fueron esporádicas, de apenas 45 minutos, y se limitó a unos pocos días de vigilancia. Además de que eran unas tareas que no tenían nada que ver con su profesión de caddie.

En cambio, en la sentencia de contraste que presentó la empresa (donde el despido sí fue procedente), al trabajador lo pillaron realizando jornadas que iban desde las 7:30 de la mañana hasta cerca de las 22:00 horas, asumiendo funciones propias del negocio.

Volviendo al caso del caddie, tampoco se acreditó en ningún momento que la ayuda esporádica a su pareja en el bar perjudicase su proceso de recuperación de ansiedad. De hecho, el TSJ de Castilla y León ya señaló que, en cuadros de ansiedad, realizar una actividad adecuada puede resultar incluso beneficioso, correspondiendo a la empresa acreditar que esa actividad perjudica la recuperación, algo que aquí no ocurrió.

Por el contrario, en el caso de contraste, existía una intensidad y exigencia física y mental alta de las tareas del negocio, con jornadas de mañana a noche y labores directas de gestión, que evidenciaban que el empleado poseía una plena capacidad laboral, lo que resultaba incompatible con su situación de baja.

Como no existía una contradicción entre ambas sentencias, el Supremo desestimó el recurso y confirmó que el el despido era improcedente.