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Le despiden durante su baja médica y consigue una indemnización de 380.000 euros: la empresa sospechaba que trabajaba para otros

Un hombre de 59 años se quedó en paro después de 36 años en la misma empresa que le acusó de tener una segunda actividad pero no aportó pruebas.

Un albañil trabajando con casco en una obra
Le despiden durante su baja médica y consigue una indemnización de 380.000 euros: la empresa sospechaba que trabajaba para otros |Europa Press
Berta F. Quintanilla
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Alan, de 59 años, recibió una carta de despido por parte de su empresa en la que había trabajado más de 36 años. Lo hizo mientras estaba de baja médica y la justicia ahora le ha dado la razón señalando que el despido era improcedente y obligando a la empresa a pagar una indemnización de 380.000 euros. 

Los jueces consideraron que la empresa estaba discriminando al trabajador por su discapacidad cuando le acusó de estar trabajando en otro negocio a pesar de estar en un periodo de incapacidad temporal. Además, no aportaron las pruebas médicas necesarias. El afectado vive en Sant Helens, una localidad al noroeste de Inglaterra y ha contado su historia a varios medios de comunicación, entre ellos L’Independant. 

El hoombre tenía contrato indefinido con su empresa desde 1983, cuando empezó como aprendiz y luego fue escalando puestos hasta llegar a ser uno de los jefes de equipo. Su situación laboral cambió cuando sufrió una neuropatía derivada del tratamiento contra el cáncer al que tuvo que someterse en los años 80.

Como consecuencia de esto, tuvo una gran pérdida muscular en el hombro y varios episodios de depresión. Hay que recordar que este hombre contaba con una discapacidad reconocida por un tribunal médico.

La empresa contrató un detective para seguirle

A causa de los problemas de salud que estaba padeciendo, Alan Jones fue víctima de varios ‘chivatazos’ a sus jefes. Les dijeron que estaba trabajando mientras seguía de baja médica y la empresa contrató a un detective.

En las imágenes aparecía el trabajador junto a un amigo, acompañándole mientras realizaba una entrega o moviendo, de forma puntual, un saco de patatas o una manguera. La empresa para la que trabajaba interpretó esas imágenes como una prueba evidente de que estaba en condiciones de trabajar y le despidió por falta grave en el mes de octubre de 2019.

El tribunal consideró que el despido del empleado estaba basado en “suposiciones” y que no se había pedido una evaluación médica autorizada en la que se determinase si esos movimientos eran o no compatibles con su estado de salud. 

El trabajador no cometió fraude durante la baja médica

La Justicia revisó las grabaciones del detective aportadas por la empresas y concluyó que no estaba demostrado que el trabajador estuviera en condiciones de reincorporarse a su empleo ordinario ni que hubiera cometido fraude durante la baja.

Respaldado por el sindicato, Alan denunció  a su ex empresa por discriminación laboral vinculada directamente con su discapacidad. En 2021 consiguió una sentencia favorable que quedó ratificada en 2023.

Los magistrados subrayan que un empleador no puede fundamentar el despido sólo con observaciones parciales o sospechas si no existe respaldo por parte de un médico especialmente cuando los trabajadores presentan alguna discapacidad reconocida.