Logo de Huffpost

Un jubilado dona una vivienda a sus hijos y después se arrepiente porque su nueva esposa puede quedarse sin hogar: “Nunca debí haberles dado mi casa a mis hijos”

Aunque se reservó el usufructo, la propiedad ya pertenece a sus hijos, que podrán decidir si permiten o no que su madrastra siga viviendo en la casa.

Un jubilado preocupado
Un jubilado preocupado |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Las donaciones en vida son una práctica habitual para adelantar herencias y en algunos ahorrarse algunos impuestos, pero esta practica no siempre sale bien y a veces la persona que dona puede llevarse una desagradable sorpresa. Y es justo lo que le ha ocurrido a un jubilado de 68 años que decidió donar la vivienda a sus hijos, y ahora se enfrenta ahora se lamenta de que cuando el fallezca, su esposa no tendrá derecho a seguir viviendo en ella. “Nunca debí haberles dado mi casa a mis hijos”, comentaba explicando su caso.

Segun informan desde Figaro Inmobiler, el hombre decidió donar a sus hijos la nuda propiedad de su segunda residencia reservándose el el usufructo de la misma, de este modo pretendía, asgeurar la herencia a sus descendientes mientras que por otro lado reducía la carga fiscal que tendrían que asumir en el futuro. Esta decisión, que en principio parecía ser todo ventajas con el tiempo no fue tan ventajosa como esperaba. 

El problema surgió porque el hombre hizo la donación estando divorciado pero tiempo después rehizo su vida junto a ota mujer y se mudó a vivir a esa casa con su nueva esposa. Cuando fueron a formalizar el matrimonio bajo el régimen de separación de bienes, descubrieron que la mujer no tendría ningún derecho sobre la vivienda tras el fallecimiento de su marido.

Una donación definitiva que deja sin protección a la nueva esposa

El problema en este caso es que aunque el padre conserva el usufructo mientras viva, la propiedad ya pertenece a sus hijos, lo que implica que cuando fallezca este usufructo se da por extinguido pasando a ser sus hijos los plenos propietarios del inmueble.

A partir de este momento serán ellos los que decidan si dejar o no que su nueva esposa puede viviendo en la casa aunque no tienen ninguna obligación legal de hacerlo, si no existe un acuerdo previo. 

Lo que más preocupa a este padre y esposo es que la situación personal no ayuda a estar tranquilo, ya que los hijos y su nueva mujer tienen una relación distante lo que le hace pensar que las posibilidades de que accedan a cederle se reducen notablemente.