Que los hermanos terminen en los tribunales por peleas con la herencia no es algo raro, sobre todo cuando alguno de ellos no está de acuerdo con lo establecido en el testamento. Los motivos para favorecer más a unos hijos que a otros pueden ser de lo más variados, pero hay casos que llaman especialmente la atención, como el de este electricista jubilado de 68 años de Reino Unido, que fue desheredado después de que su madre creyera que le había robado 100.000 libras (unos 117.000 euros) y que había intentado asesinar a su propio hermano.
Desde el medio británico The Independent, recogen que la madre hizo en el año 2018 un testamento para repartir su patrimonio, que estaba valorado en unas 600.000 libras (unos 700.000 euros) y cuyo bien principal era una vivienda que debía repartirse entre sus dos hijos y uno de sus nietos. Unos años después, en 2020, cuando ya tenía 93 años y 4 meses antes de morir, decidió cambiar el testamento, algo que puede hacerse en España tantas veces como se quiera.
En el reparto de este nuevo documento, dejó a cada uno de sus seis nietos 10.000 libras (unos 11.700 euros) y prácticamente todo lo demás a uno de sus hijos, dejando al electricista fuera de la herencia. El motivo que la anciana dio para desheredarlo fue que le había robado dinero y había sido acusado de intentar matar a su hermano, algo que posteriormente se comprobó que no era cierto.
Acusó a su hermano de aislar a su madre y convencerla para que cambiara el testamento
Tras la muerte de su madre, el hombre decidió impugnar el testamento y para ello alegó que su hermano y su cuñada se habían aprovechado del deterioro mental de su madre para conseguir que cambiara el reparto de la herencia.
La pareja se había mudado a casa de la anciana en el año 2020 y poco después de instalarse, el hijo había obtenido un poder para hacerse de los asuntos patrimoniales de su madre. Durante el juicio, su hermano expuso que desde entonces la anciana había quedado aislada de otros familiares, trabajadores sociales y profesionales médicos.
El abogado del electricista aseguró que la anciana “había sido separada de su familia, separada de los servicios sociales, separada de los profesionales médicos” y que además dependía para todo de la pareja. También explicó que estos controlaban sus tarjetas de crédito y que era en ese contexto cuando Peggy empezó a creer que Richard había intentado asesinar a su hermano.
En cuanto al posible incidente entre los hermanos en el que se suponía que había intentado matar a su hermano, reconoció que sí había existido una discusión, y después de eso había conducido el coche hacia él, motivo por el que fue condenado por conducción temeraria, pero nunca fue acusado de intento de asesinato. Además, su madre ni siquiera estaba presente cuando ocurrió.
La creencia sobre el intento de asesinato “carecía de fundamento en la realidad”
Finalmente, durante el juicio se anuló el último testamento en el que se dejaba sin herencia al electricista, y se dio por válido el anterior, firmado en 2018, con lo que este recuperó una parte de la herencia valorada en unas 200.000 libras (alrededor de 233.000 euros).
La magistrada consideró que la madre padecía demencia y no tenía capacidad suficiente para comprender correctamente el testamento que estaba firmando. Sobre la supuesta acusación de intento de asesinato, señaló que “carecía de fundamento en la realidad” y que podía deberse a que el otro hijo o su mujer se lo habían contado o a que ella misma hubiera llegado erróneamente a esa conclusión.
Además, determinó que existió una “influencia indebida” de la pareja, que la habían mantenido socialmente aislada, por lo que la voluntad de la mujer estaba sometida a ellos y el testamento fue “producto de los deseos de ellos, no de los suyos”.

