En un país donde el acceso a la vivienda es el principal dolor de cabeza para millones de españoles debido a los altos precios y bajos salarios, surge una figura que ha sabido leer el mercado: Natalia Forest.
Esta arquitecta catalana, afincada en París, ha pasado de no poder permitirse un estudio en la capital francesa a gestionar una cartera que supera las 20 viviendas entre Inglaterra y Francia.
Contratos con ayuntamientos, rent to rent y flips inmobiliarios
“Nos enseñan que hay que sacar buenas notas para tener una vida arreglada, pero a mí no me pasó así”, confiesa Natalia en una entrevista para el canal Inmo Aventuras. Al darse cuenta de que su sueldo de arquitecta en una ciudad cara no le permitía proyectar el futuro que deseaba, decidió buscar ingresos pasivos.
Su aventura comenzó en Inglaterra, específicamente en barrios periféricos de Escocia y Nottingham. Allí aplicó estrategias que hoy se han convertido en toda una tendencia en España ante la falta de oferta: el alquiler garantizado de la mano de ayuntamientos o asociaciones donde el Estado paga directamente el alquiler; el Rent to Rent y flips inmobiliario (comprar, reformar y dividir edificios para multiplicar el valor del activo).
8 pisos y un 11,5% de rentabilidad
Uno de los hitos más recientes de Natalia es la adquisición de un edificio en el norte de Francia por 230.000 euros. El proyecto consta de 200 metros cuadrados y será transformado en ocho apartamentos que se dividirán entre estudios y pisos de una habitación.
Los números que maneja esta inversora resultan envidiables para cualquier ahorrador que busque sacar rentabilidad a su dinero, especialmente en un mercado tan complejo como el actual. Su estrategia se basa en una transformación profunda que incluye la instalación de aislamiento térmico de última generación, la renovación total del sistema eléctrico y el montaje de cocinas modernas y funcionales que aumentan el valor del inmueble de inmediato.
Gracias a este nivel de reforma, Natalia estima unos ingresos mínimos de 3.600 euros mensuales por el alquiler de un solo edificio, incluso poniéndose en el peor de los escenarios posibles. Esta cifra se traduce en una rentabilidad neta del 11,5%, un rendimiento extraordinario que demuestra que crear viviendas de calidad es la clave para asegurar un flujo de caja potente y constante.
La estrategia de Natalia
La ventaja competitiva de Natalia radica en su capacidad para ver volumen donde otros solo ven escombros. "Si entras en una casa y quieres salir corriendo porque está en ruinas, ahí es donde está la oportunidad", explica. En una de sus inversiones más exitosas, compró una casa de pueblo abandonada y, tras estudiar los planos, consiguió sacar tres pisos independientes que ahora explota mediante alquiler turístico en plataformas como Airbnb y Booking.
Para Natalia, la clave del éxito ha sido la formación y el acompañamiento. "Yo no tenía a nadie en mi familia que me explicara qué es el cash flow. Tuve que buscar mentores", señala, animando a otras mujeres a lanzarse para conseguir la independencia necesaria que les permita dedicar tiempo a lo que realmente importa.
Las claves del éxito de esta mujer son comprar barato, reformar a su gusto y saber financiearse. Y es que su gran truco es la división de unidades: compra casas enormes que nadie quiere y las convierte en varios minipisos modernos, mucho más fáciles de alquilar y con una rentabilidad brutal. Así, permite mantener sus ahorros a salvo mientras el negocio crece.

