El sector de la agricultura no siempre es fácil; implica trabajo duro y asumir costes de producción cada vez más elevados, algo que hace que cada vez sean menos los jóvenes que se dedican a esta profesión. No obstante, pese a las dificultades, hay jóvenes que se dedican al campo, como Raúl Romero, un agricultor de Benalúa de las Villas, en Granada.
Durante una entrevista en el pódcast Los Olvidados, Raúl explica las dificultades en las que se encuentra día a día en su trabajo, como la subida de los costes de producción, una burocracia compleja y una competencia exterior difícil de asumir.
Según cuenta, desde 2020 se han disparado los precios de los productos necesarios para mantener una explotación. “Ahora el precio de glifosato se ha duplicado y el precio de los abonos, por ejemplo del amoníaco, como le decimos el abono nitrogenado, se ha triplicado”, asegura.
A este incremento se suman el combustible, los productos fitosanitarios, los herbicidas y las averías de la maquinaria. “Si a ti te suben los gastos tanto, ¿cómo sobrevives? Es que el gasoil por las nubes. Ahora parecía que se había estabilizado un poco, pero el gasoil subiendo, los productos fitosanitarios subiendo, los abonos, los herbicidas, todo por las nubes”.
Puede gastar hasta 70 litros de gasoil al día
Durante la campaña de recogida de la aceituna, el consumo de combustible se convierte en uno de los principales gastos de la explotación. “Yo en plena campaña puedo gastar al día 50 litros de gasoil mínimo. La máquina se come dos garrafas de 25 litros, más el gasto que tengan los otros dos tractores llevando aceituna con el recogemantos”. El consumo puede ser todavía mayor al sumar los desplazamientos necesarios para transportar a los trabajadores.
Romero sostiene que el precio de venta del aceite debería haber aumentado mucho más para compensar la subida de los costes. “Debería haber subido, pues, más del doble el aceite para que te fuera igual de rentable”. Sin embargo, reconoce que trasladar esa subida al precio final generaría otro problema, “si tú pones el aceite tan caro, ¿quién lo consume?”.
“La PAC no cubre ni por asomo los gastos”
El agricultor también rechaza la idea de que las ayudas europeas sean suficientes para sostener las explotaciones. “Dice la gente ‘No es que a ti te dan la PAC, es que tienes la ayuda de la PAC’.
“La PAC no cubre ni por asomo los gastos que tiene de herbicida, de abono y de gasoil y más averías, no lo cubre ni por asomo porque cada vez están reduciendo el precio que te dan”
A estas dificultades se suma la elevada inversión que necesita un joven para comenzar. Según explica, una parcela con unos 50 olivos puede costar entre 18.000 y 20.000 euros. “Si tú quieres dedicarte a eso, tendrás que comprar varias”, asegura.
Además del precio de la tierra, hay que asumir las cuotas de autónomos, los seguros sociales, la contratación de trabajadores y el mantenimiento de la explotación. “Entre los gastos que me conlleva estos 5 años que tengo que tener ayuda, a lo mejor se me van 30.000 euros o se me van 40”.
Romero también advierte de que los agricultores españoles no pueden competir en igualdad de condiciones con los productos procedentes de terceros países. “El precio que tiene la mano de obra es ridículo, es irrisorio; el precio que tienen los herbicidas también, vaya, no es lo mismo que tenemos aquí”.
Pese a estas dificultades, el joven continúa apostando por el campo y ha lanzado su propio aceite de oliva virgen extra de cosecha temprana, Verde Solente, con el objetivo de vender directamente al consumidor y defender el valor del trabajo de los agricultores.

