Las decisiones adoptadas en las juntas de propietarios pueden tener importantes consecuencias para los vecinos, y en algunos casos, cuando no se puede acudir a las reuniones de vecinos, se nombra un representante para que asista, pero esta decisión no siempre sale bien. Es justo lo que le ha pasado a una pareja de ancianos franceses que tendrán que demoler su terraza y asumir el coste de las obras porque la vecina a la que otorgaron un poder se abstuvo en lugar de votar en contra.
Ni el hombre, de 90 años, ni su esposa pudieron acudir a la junta de propietarios por su avanzada edad y su estado de salud. Según recogen desde el medio francés Nice-Matin, él apenas puede ver ni oír, por lo que decidieron que fuera una vecina la que les representara y defendiera sus derechos durante la reunión de la comunidad.
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En la junta se votaba la demolición de una terraza que el matrimonio había construido años antes sobre el tejado de un anexo del edificio en el que viven. Sin embargo, en el momento de la votación, la vecina, en lugar de votar en contra como se esperaba que hiciera, se abstuvo porque pensó que su voto tendría el mismo efecto que oponerse a las obras, lo que permitió que la propuesta fuera aprobada.
La vecina pensó que abstenerse era lo mismo que votar en contra
Después de conocer las consecuencias de su voto, la representante reconoció que se equivocó durante la votación y, según ha explicado, no sabía que debía votar expresamente en contra de la demolición y asegura que también se sintió intimidada e incluso insultada por otros propietarios durante la reunión.
Pese a ello, la pareja podría haber impugnado el acuerdo, ya que tenía un plazo legal de dos meses para hacerlo, pero no se hizo de la forma correcta, y es que, según explica su abogado, los ancianos enviaron varias cartas para mostrar su desacuerdo, pero no acudieron a un profesional para iniciar el procedimiento necesario para recurrir la decisión.
El letrado considera que se trata de dos personas vulnerables que no comprendieron las consecuencias de la votación. Además, advierte de que, si las obras siguen adelante, quedará “un enorme agujero” delante de las puertas acristaladas de su salón.
Por este motivo, el abogado intenta ahora detener la demolición alegando que una comunidad de propietarios no debería poder aprobar la retirada de una parte privada de la vivienda. También defiende que la terraza podría reforzarse en lugar de ser derribada completamente.
La comunidad asegura que existe riesgo de derrumbe
El administrador de la comunidad sostiene que la terraza se está desprendiendo del edificio y que existe riesgo de que termine derrumbándose, una situación que se considera tan peligrosa que se habría prohibido al matrimonio caminar sobre la estructura.
El propietario del anexo sobre el que se construyó asegura que encargó un informe técnico y que el Ayuntamiento fue informado del peligro. Según explica, tampoco se instalaron los postes metálicos que debían soportar el peso de la terraza y que habían sido exigidos por las autoridades francesas encargadas de proteger el patrimonio arquitectónico.
El anciano, sin embargo, mantiene que la construcción estaba incluida en los planos originales y que cumplía con la normativa cuando finalizaron las obras, y su abogado insiste en que, además el propio informe pericial contempla la posibilidad de reforzar los cimientos como alternativa a la demolición.