Instalar una puerta para evitar que los animales escapen de una finca puede parecer una medida normal, pero en el caso de que la puerta corte el camino de acceso al que los vecinos tienen derecho por una servidumbre de paso, puede terminar ocasionando problemas legales. Es lo que le ha pasado a esta ganadera británica de 80 años, que colocó una puerta en un camino compartido para mantener a sus ovejas dentro de la finca y terminó enfrentándose durante seis años a sus vecinos en los tribunales.
La mujer vivía en una explotación ganadera situada en unos terrenos que habían pertenecido a la familia durante décadas. Parte de la finca se había vendido años antes y fue una pareja la que la compró por 1,05 millones de euros, según recogen desde The Independent.
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Entre las propiedades había un camino compartido en el que había una puerta para que no se escaparan las ovejas, pero en el año 2020 la mujer decidió cambiar la puerta para poner una nueva y además añadió un cartel en el que se indicaba que debía permanecer cerrada “en todo momento”. Sus vecinos consideraron que esto dificultaba demasiado el acceso a su propiedad.
Sus vecinos aseguraban que la puerta dificultaba sacar el Land Rover
Los vecinos aseguraron que el hecho de tener la nueva puerta cerrada dificultaba el paso del Land Rover, que se veía obligada a hacer varias maniobras para poder sacar el coche marcha atrás y colocarlo en la dirección correcta.
También denunciaron que los repartidores tenían más dificultades para dar la vuelta, ya que utilizaban habitualmente el espacio situado más allá de la puerta para maniobrar.
La ganadera defendía, sin embargo, que necesitaba mantenerla cerrada para impedir que sus ovejas escaparan y que únicamente pedía a los visitantes que la cerrasen una vez hubieran pasado.
La disputa fue empeorando hasta que los vecinos acudieron a los tribunales para pedir que se retiraran la puerta y el cartel. También acusaron a la mujer de comportarse de manera agresiva con algunos repartidores y visitantes, aunque el juez no consideró probado que hubiera sido abusiva.
El tribunal terminó permitiendo que las puertas permanecieran en su sitio, pero obligó a cambiar el cartel. En lugar de exigir que estuvieran cerradas “en todo momento”, debía indicarse que se cerrasen después de usarlas para evitar que escapara el ganado.
La disputa de seis años termina con una factura judicial de seis cifras
Aunque la ganadera consiguió mantener las puertas, el tribunal entendió que su forma de gestionar el acceso había interferido de manera importante con el derecho de paso de sus vecinos.
Ninguna de las partes quedó completamente satisfecha y el asunto llegó al Tribunal Superior, donde tanto la mujer como sus vecinos intentaron modificar parte de la decisión inicial.
El juez terminó rechazando ambos recursos y mantuvo que la ganadera tenía derecho a conservar las puertas para proteger a sus ovejas, pero no podía utilizarlas de forma que dificultaran el acceso de sus vecinos o de quienes acudieran a su vivienda.
La consecuencia más importante llegó con las costas judiciales. Aunque la mujer había ganado algunos aspectos del procedimiento, el tribunal consideró que sus vecinos habían sido los principales vencedores y confirmó que debía asumir los gastos.
Aunque la cantidad definitiva no se ha concretado, la factura del juicio y de la apelación podría alcanzar una cifra de seis dígitos en libras, es decir, al menos unas 100.000 libras (unos 117.000 euros), después de que una puerta instalada inicialmente para evitar que escaparan las ovejas terminara desencadenando una batalla judicial de seis años.