Alquilar una vivienda puede dar ciertos problemas a los caseros, sobre todo si los inquilinos son ruidosos o conflictivos y crean problemas con el reso de vecinos. Aunque lo normal es que el propietario intente que su inquilino deje de molestar al resto de propietarios, esto no siempre es asi, y es lo que ha ocurrido en Francia, donde un propietario ha sido condenado después de intentar usar pruebas falsas contra un vecino que se había quejado de los problemas causados por uno de sus inquilinos.
Según la información publicada por el medio Figaro Inmobiler, desde el año 2017 el propietario de una vivienda sufría las molestias provocadas por el uso de un patio interior como aparcamiento, con ruidos de motores y gases de gasolina que le impedían abrir las ventanas de su vivienda.
El problema se agravó cuando uno de los inquilinos del edificio vecino comenzó a tener una actitud cada vez más provocadora. Según se detalla en el procedimiento judicial recogido por el medio, jugaba a la pelota golpeando la pared y la base de la ventana del vecino afectado, y otro residente llegó a confirmar que también se lanzaban petardos bajo sus ventanas.
El vecino denunció años de molestias y el propietario intentó culparlo
El conflicto se alargó durante años, en los que el vecino afectado reclamó al casero en varias ocasiones que tomara medidas para poder tener tranquilidad en el patio. Pese a ello, el dueño no hizo nada poner freno a la situación, que fue a más cuando el afectado intentó hablar directamente con el inquilino.
Cuando se enfrentó directamente a él, la situación se agravó ya que este llegó a insultarlo, escupirle e incluso a bajarse los pantalones en medio del patio. Las contínuas molestías el estrés provocado por los contínuos conflictos terminaron afectando a la salud del vecino a afectado, confirmando su médico que sufría náuseas, fuertes dolores de cabeza y graves trastornos del sueño por el estrés provocado por el ruido y la tensión.
Por este motivo, decidió demandar al propietario, y fue entonces cuando, para defenderse, este intentó darle la vuelta al caso y alegó que era el vecino quien acosaba a los inquilinos mediante mensajes, que entraba ilegalmente al patio y que lanzaba objetos contra los coches.
La Justicia descubrió que había presentado testimonios falsos
Para sostener su versión, el casero presentó ante el tribunal varias declaraciones firmadas por sus inquilinos, además de una petición apoyada por otros residentes del edificio. En un primer momento, esta estrategia funcionó y un tribunal condenó al vecino afectado a pagar 1.000 euros por molestias.
Posteriormente, el caso llegó al Tribunal de Apelación, donde se aclaró que se habían presentado testimonios y pruebas falsas. Y es que el hijo de una inquilina de edad avanzada reconoció que la declaración de su madre había sido redactada por el propio propietario y que ella la firmó debía varios meses de alquiler y temía ser expulsada de la vivienda.
Al decubrir estos testimonio falsos, el tribunal revocó la condena inicial y declaró responsable al casero, destacando que un propietario debe responder por las molestias causadas por su inquilino, y condenándole a pagar 1.500 euros por daños morales al vecino y a asumir las costas judiciales.