Esta es la moneda española más cara de la historia: 2 millones de euros

La numismática ha tomado una gran relevancia en nuestro país desde que los españoles están vendiendo sus antiguas monedas guardadas en un cajón por un dineral.

Esta moneda española tiene un valor de casi 2 millones de euros y está en algún cajón Canva
Paola Vargas López

Una antigua moneda y valoradísima está guardada en un cajón y es un verdadero tesoro para los coleccionistas que están dispuestos a pagar un auténtico dineral. Es el caso de esta moneda española por la que los profesionales de la numismática están ofreciendo casi 2 millones de euros por uno de los ejemplares que existen. Los afortunados que la posean pueden acabar convirtiéndose en millonarios y en el actual contexto económico en el que nos encontramos, quien no tiene la esperanza de un golpe de suerte.

La numismática es una actividad al alza por su creciente rentabilidad en tiempos de inflación y adversidad económica. Y es que para estos profesionales del coleccionismo, determinados modelos o tiradas de monedas y billetes de las antiguas pesetas están valorados muy por encima de su valor nominal (el que llevan impreso en sus dorsos).

La moneda más cara de la historia y cómo saber si la tienes

La moneda española más cara de la historia es el centén segoviano acuñado en el año 1609 en la Casa de la Moneda de Segovia (España) durante el mandato de Felipe III, allá por el siglo XVII. Esta moneda está acuñada en oro, tiene un diámetro de 71 milímetros y un peso de 339 gramos. Es una moneda de lo que eran por entonces 100 escudos.

Solo se fabricaron dos tiradas de siete piezas cada una: una en 1609 y otra en 1633. Aunque durante los reinados de Felipe IV y Carlos II también se fabricaron unidades limitadas. Hace unos 10 años ya se vendió uno de estos Centén por casi la friolera de 950.000 euros, pero ahora, por los que quedan en circulación o en el cajón de algún despistado dueño, llegan a pagar casi 2 millones de los actuales euros.

Su actual valor se debe, entre otros motivos, a que el proceso de pulido era manual, la acuñación se hacía a presión y los detalles de su diseño eran muy cuidados. Si observamos la moneda en ella se aprecia en su parte inversa la cruz de Jerusalén, habitual en las piezas fabricadas en oro por aquel entonces. En su reverso muestra un gran escudo con las armas de los territorios de la Monarquía Hispánica.

Su rareza responde a que el poseer una estas monedas significaba por aquel entonces reconocimiento u ostentación pública entre la alta alcurnia castellana y se cree que en la actualidad solo existe un ejemplar perdido perteneciente a la colección “Caballero de las Indias”.

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