Con 1,5 millones de trabajadores faltando cada día a su puesto de trabajo, el absentismo por incapacidad temporal (IT) se ha convertido en un desafío que representa ya el 8% del PIB nacional.
Bajo este escenario, la salud mental se consolida como la “epidemia silenciosa”, con bajas que superan los 90 días de media. Pero, ¿cómo transformará la Inteligencia Artificial este panorama? José Manuel Vicente Pardo, Director de la Cátedra de Medicina Evaluadora de la UCAM, ha detallado en una entrevista a NoticiasTrabajo el impacto de esta tecnología en las bajas laborales.
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Un sistema “insuficiente” ante la salud mental
La integración de la IA en las empresas españolas actúa como una herramienta de doble filo. Por un lado, tiene el potencial de reducir el riesgo físico al asumir tareas mecánicas, repetitivas o peligrosas. Por otro lado, está intensificando los trastornos psicológicos.
A pesar del auge tecnológico, el sistema sanitario muestra signos de agotamiento. Las bajas por ansiedad y depresión están en máximos históricos, con un incremento del 136% desde 2016.
Vicente Pardo señala que el modelo actual es incapaz de revertir esta tendencia porque no aborda el origen del conflicto ni ofrece un tratamiento preventivo eficaz.
“La atención suele limitarse a una contención farmacológica, sin posibilidad de ofrecer una psicoterapia temprana o una intervención psiquiátrica profunda”, señala a NoticiasTrabajo. Esta carencia de recursos provoca que procesos que podrían ser breves se cronifiquen.
Ante tal colapso, surge la tentación de delegar en la IA la gestión de estos casos; sin embargo, el experto señala que esta herramienta “funciona bien con fracturas, pero no con depresión, burnout o dolor crónico”.
“Un algoritmo no comprende la desesperanza de la depresión”
Los datos de abril de 2026 confirman una brecha insalvable según la actividad. Mientras que en sectores tecnológicos y jurídicos el absentismo oscila entre el 2% y el 3% gracias a la flexibilidad y el teletrabajo, en ámbitos como los geriátricos o servicios postales las cifras se disparan hasta el 12,5%.
En estos sectores de gran esfuerzo físico, el desgaste es tal que el historial previo es el mejor predictor de nuevas recaídas. La IA puede ayudar a detectar estos patrones, pero carece de la humanidad necesaria para evaluar la recuperación real.
"Un algoritmo no comprende la desesperanza de la depresión ni el agotamiento emocional del burnout o del estrés".
Y es que, para Vicente Pardo, el éxito reside en pasar de un control de costes a una "medicina de valor" que priorice la recuperación funcional: "La tecnología será nuestro mejor estetoscopio, pero nunca nuestro sustituto".
Sin un refuerzo de la salud mental y una gestión humana del cambio tecnológico, España seguirá batiendo récords de trabajadores de baja, lastrando la competitividad y el bienestar social. El reto no es solo reducir cifras, sino entender que la incapacidad temporal debe ser una inversión en salud.