Cris, limpiadora en España: "Estudié una carrera, pero me pagan 10€ la hora y piensan que me hacen una favor"

Esta limpiadora no duda en destapar lo que oculta trabajar en su sector, el cual, asegura, es invisible y donde las bajas médicas duplican la media nacional por el esfuerzo físico que conlleva.

Cristina, limpiadora. |TikTok.
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Cris tiene estudios universitarios, pero hoy se gana la vida limpiando casas; una labor que muchas veces conlleva ciertos prejuicios por parte de los empleadores que afectan directamente a los trabajadores. 

Los sindicatos CCOO y UGT confirman que una parte importante de las trabajadoras de la limpieza en España sí tienen títulos universitarios o técnicos, pero no ejercen de ello y deciden formar parte de este colectivo que, en muchos casos, está invisibilizado. 

"Todavía hay personas que te ofrecen 10 euros la hora y se piensan que te hacen un favor”, declama Cristina a través de sus redes sociales. Las situaciones a las que se llega a enfrentar, y que no duda en exponer a sus seguidores, son devastadoras. “En algunos servicios me piden que limpie el suelo de rodillas”, dice la limpiadora, mostrando la dura situación a la que se enfrentan. También critica a quienes le exigen milagros. “No tengo superpoderes. No sé hacer una casa de 180 metros en 3 horas”, añade.

Un sector asfixiado por las bajas médicas

Detrás de los vídeos de Cristina hay una realidad muy cruda. La limpieza profesional da trabajo en España a unas 450.000 personas, y la gran mayoría son mujeres (el 75% de las plantillas). Sin embargo, el sector arrastra un grave problemas, y más del 60% de las trabajadoras tiene contratos a tiempo parcial. Esto las obliga a encadenar varias mini-jornadas al día en diferentes sitios para conseguir un sueldo digno.

Este agotamiento constante ha convertido a la limpieza en el sector con más bajas por enfermedad de toda España. 

Se calcula que cada día, el 13% de las limpiadoras no puede ir a trabajar por motivos de salud, una cifra que supera en un 70% la media del país. Cuando una trabajadora de la limpieza se enferma, su baja dura de media 55 días (dos semanas más que en cualquier otro empleo). Además, más de la mitad de las empleadas que están de baja ya han tenido otra enfermedad el mismo año, lo que demuestra que sus dolores no se curan del todo.

Dolores de espalda y  estrés 

Las estadísticas oficiales demuestran que estas bajas están justificadas, ocurren por el desgaste del oficio. Limpiar cristales, fregar techos o mover muebles pesados machaca el cuerpo. Las hernias, las lumbalgias y la tendinitis están a la orden del día. Al ser un trabajo puramente físico, una limpiadora no puede volver a su puesto hasta que está recuperada al 100%.

A esto se suma el daño en la salud mental. Los horarios partidos (entrar a las seis de la mañana a una oficina, salir a las nueve, esperar en la calle y entrar a un colegio por la tarde) destrozan la vida familiar y el descanso. Además, para ganar clientes, las empresas recortan personal y obligan a las limpiadoras a hacer el doble de metros en el mismo tiempo.

Por si fuera poco, las trabajadoras tienen que lidiar con la desconfianza de la gente. Cristina confiesa en su vídeo que muchas jefas le ponen "trampas para ver si he limpiado debajo de la cama" o le cronometran los minutos. "A veces también soy psicóloga y podría romper más de un matrimonio", cuenta Cris con ironía. A pesar de los pesares, asegura que lo mejor de su día a día sigue siendo el agradecimiento de los clientes cuando ven su trabajo bien hecho.

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