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Margarita, limpiadora de oficinas: "Trabajo 14 horas al día con dos contratos diferentes para llegar a fin de mes, ninguno es a jornada completa"

El sector de la limpieza denuncia que se sostiene sobre el pluriempleo extremo y jornadas maratonianas que apenas rozan el salario mínimo.

Margarita, limpiadora.
Margarita, limpiadora de oficinas: "Trabajo 14 horas al día con dos contratos diferentes para llegar a fin de mes, ninguno es a jornada completa" |RTVE play.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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A las cinco de la mañana, mientras la mayoría duerme, más de 600.000 profesionales se ponen en marcha para que el país pueda abrir sus puertas limpias y libres de impurezas. Se trata del sector de la limpieza, un ámbito laboral estratégico que genera el 1,1% del PIB, pero que sigue estancado en la precariedad. 

El caso de Margarita es tan solo un ejemplo de miles de mujeres en España: “No tengo un contrato a jornada completa porque hoy mismo estoy con dos empresas”, confiesa ante las cámaras de RTVE.

Para ella, la jornada no termina tras ocho horas de trabajo, sino que muchas veces se extiende hasta las 14 horas diarias para poder sumar dos nóminas que, por separado, serían insuficientes para vivir.

La parcialidad impuesta

El gran problema del sector no es solo el bajo salario, sino la imposibilidad de conseguir una jornada completa en un solo centro de trabajo. Lo habitual son contratos de 15 o 20 horas, lo que obliga a las trabajadoras a realizar lo que se conoce como 'la ruta de la limpieza':

  • Pluriempleo: Trabajar de 7:00 a 10:00 para una empresa en una oficina y correr para entrar a las 11:00 en otra empresa distinta que limpia una comunidad de vecinos.
  • Tiempos muertos: Gran parte del día se pierde en desplazamientos en transporte público entre un empleo y otro, un tiempo que no es remunerado y que alarga la jornada real hasta límites extenuantes.
  • Nóminas de subsistencia: Con contratos parciales, muchas reciben sueldos de apenas 600 € o 700 €, lo que empuja a muchas a completar el mes limpiando casas particulares en la economía sumergida.

Un sector feminizado e invisible

La limpieza profesional en España tiene rostro de mujer: 8 de cada 10 trabajadores son mujeres. Para muchas, especialmente inmigrantes o mujeres que regresan al mercado laboral tras años de parón, este es un "sector refugio". Sin embargo, esa acogida tiene un precio: la invisibilidad social.

Al trabajar en horarios ‘fantasma’ (madrugadas o noches) y en zonas secundarias de los edificios, su labor pasa desapercibida para el cliente final. A pesar de que la pandemia demostró que su trabajo es vital para la salud pública, en la actualidad los salarios siguen anclados cerca del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), rondando los 13.700 € - 15.000 € brutos anuales para quienes logran la proeza de trabajar a jornada completa.

Falta de relevo generacional

La Federación Nacional de Empresas de Limpieza en España (AFELIN) tiene claro que los jóvenes no quieren ser limpiadores. El estigma social y, sobre todo, la imposibilidad de tener un horario estable y una jornada única están provocando una falta de relevo generacional.

Margarita, tras 14 horas de balleta y fregona confiesa que con su esfuerzo sostiene los centros comerciales y oficinas de la ciudad, pero es el propio sistema la que la obliga a vivir en una carrera constante contra el reloj.