Las personas mayores y los jubilados en España se enfrentan a una crisis de exclusión al sufrir discriminación por su edad cuando intentan alquilar una vivienda o una habitación. Este fenómeno, motivado por los altos precios de la vivienda y la preferencia de los propietarios por perfiles más jóvenes, ha salido a la luz tras el testimonio de Ana Esteban, una mujer de 65 años que lleva entre tres y cuatro años buscando piso en Zaragoza. No ha tenido éxito debido a la postura y decisiones de los propietarios.
A esta realidad se suma la otra cara de la moneda, la de jóvenes propietarios como Alba, que con tan solo 25 años, ya cuenta con una propiedad a su nombre y quien reconoce que prefiere alquilar las habitaciones de su piso a personas de su mismo perfil y edad por cuestiones de convivencia y no a jubilados.
Este panorama sitúa a los 9,48 millones de pensionistas del país ante un escenario de extrema vulnerabilidad económica y social, donde el acceso a una vivienda digna se vuelve casi imposible si no se dispone de un inmueble en propiedad.
“Tener a gente de más de 50 años choca con la convivencia, horarios y costumbres”
El acceso a la vivienda, tradicionalmente considerado un obstáculo para la juventud, ahora también afecta a la población mayor. En Y ahora Sonsoles no tuvieron reparo de mostrar cómo los propietarios y los anuncios en internet restringen el alquiler a personas que superen los 35 o 40 años.
"En principio con 71 años no sería lo que queremos para el piso porque nos han escrito más personas de 65 y así, pero es que más de 40 o 50 pues ya choca un poco la convivencia, los horarios, las costumbres", detalla uno de los testimonios recogidos por el programa.
Por su parte, Ana, confesó que incluso bajo su misma experiencia, muchos propietarios le han denegado el alquiler por tener su edad.
“Quiero un buen entorno”
Alba defendió su derecho a seleccionar el perfil de sus compañeros de piso en Madrid, argumentando que busca un entorno afín a su día a día. "No por mi situación. Al final yo vivo en esa casa. Viviendo allí pues al final quiero alguien con quien pueda convivir bien y sea un buen entorno", explicó.
Y añadió: “No es discriminatorio, pero tú eliges al final. Estás lejos de tu familia, yo me mudo a otra ciudad, entonces eliges tu entorno y es con quien tú quieres convivir, no es otra cosa".
Pensiones muy bajas frente a alquileres imposibles
Aunque los reguladores financieros recomiendan no destinar más del 30% de los ingresos netos a la vivienda; con una pensión media de jubilación en España de 1.569,7 euros al mes, el límite máximo para pagar un alquiler se sitúa en los 470 euros, una cifra por la que ya resulta casi imposible encontrar pisos en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona
La imposibilidad de comprar una vivienda debido a la falta de acceso al crédito bancario, ya que los bancos exigen amortizar las hipotecas antes de los 75 u 80 años, obliga a muchos mayores a acudir al mercado del alquiler. Sin embargo, las pensiones más bajas, como las de los autónomos o las no contributivas, no alcanzan para cubrir los precios actuales de los inmuebles completos.