El armario alto clásico, el que cubre toda la pared sobre la encimera, llevaba décadas siendo la solución para ordenar los productos y mejorar el almacenaje en cualquier cocina española. Generalmente, suelen ser bastante amplios, pero tiene un problema básico que cada vez se discute más, lo que está al fondo arriba no se usa. Acaba olvidado, mal organizado y obliga a subirse a una banqueta cada vez que se necesita algo.
La nueva tendencia en reformas de cocina propone sustituir ese mueble por columnas verticales que llegan del suelo al techo. Una columna funciona como una despensa cerrada, con estantes deslizables, separadores internos y, en algunos modelos, iluminación LED al abrir. La diferencia es que todo el contenido queda al alcance de la mano sin necesidad de estirarse.
Tres soluciones que ganan terreno
Las reformas en la cocina son cada vez más recurrentes, ya que se trata de un espacio que está en uso casi todo el día y es necesario tener cierto orden y limpieza. Hay tres opciones que son cada vez más demandadas entre aquellos que quieren cambiar el diseño de sus cocinas.
- Despensa columna integrada, el mueble más alto de la cocina, con puertas plegables y estantes deslizables. Permite guardar conservas, cereales y pequeños electrodomésticos sin que se vean.
- Estantes abiertos a media altura, sustituyen al armario superior tradicional. Se usan para vajilla cotidiana, libros de cocina y elementos decorativos. Obligan a tener orden, pero dan sensación de amplitud.
- Módulos auxiliares con cajones profundos, instalados bajo encimera, asumen parte del almacenaje que antes iba arriba. Los cajones permiten ver de un vistazo qué hay y aprovechan toda la profundidad del mueble.
Eliminar los armarios hace que la cocina ‘respire’ pero hay un inconveniente
No hay duda de que, cuando se cambia la cocina y se sustituyen los armarios, la principal ventaja es visual. Eliminar la línea de armarios altos abre la cocina, hace que la pared respire y permite usar el espacio sobre la encimera para revestimientos protagonistas, baldas livianas o un riel para colgar utensilios.
La principal desventaja, el orden obligatorio. Cuando los estantes son abiertos, no hay lugar donde esconder el desorden. Quien acumula tarros disparejos, electrodomésticos viejos o vajilla descabalada va a sufrir el cambio. Por eso esta tendencia funciona mejor en hogares con menos cocina activa o en quienes están dispuestos a una limpieza más frecuente.
Cuándo merece la pena hacer el cambio
Una reforma completa de cocina con columnas verticales y estantería abierta es una inversión de varios miles de euros, así que conviene saber cuándo compensa. Tres situaciones en las que sí.
La primera, si la cocina actual tiene techos altos, porque las columnas aprovechan toda la altura disponible. La segunda, si se trata de un espacio reducido donde la sensación de amplitud es prioritaria. La tercera, si la cocina está abierta al salón y la estética del conjunto pesa tanto como la funcionalidad.
Para reformas parciales hay un atajo intermedio. Quitar solo los armarios altos de un lado, sustituirlos por dos baldas de madera o metal y mantener una columna alta en otro punto del espacio. Resulta visualmente parecido por una fracción del coste y permite probar el concepto antes de comprometerse con una reforma integral.
La revolución del almacenaje en cocina ya está en marcha. La pregunta no es si los armarios altos desaparecen, sino cuánto tarda cada hogar en hacer el cambio.