Una trabajadora de 65 años lleva tres buscando empleo: es demasiado mayor para que la contraten, pero aún no puede cobrar la pensión

Necesita seguir trabajando hasta los 67 años para poder cobrar la pensión de jubilación y, mientras tanto, no encuentra ningún trabajo en el que la contraten para poder cubrir sus gastos.

Una imagen de la trabajadora |ABC News
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Quedarse sin trabajo poco antes de alcanzar la edad de jubilación puede dejar a una persona sin salario y sin acceso todavía a la pensión. Es lo que le ha ocurrido a una trabajadora australiana de 65 años que lleva tres buscando empleo sin éxito y cree que las empresas la descartan por su edad.

Ella es técnica de biblioteca titulada y ha solicitado distintos puestos en una ciudad de Tasmania. Sin embargo, los rechazos han sido constantes. “Cada llamada o correo electrónico de este tipo es como un golpe bajo y mi confianza disminuye un poco más”, explicó en el medio ABC News.

La mujer asegura que nunca había tenido dificultades para encontrar trabajo. “¿Qué es diferente? Tengo 65 años. Eso es lo que es diferente”, se lamentó.

Necesita trabajar dos años más para acceder a la pensión

Aunque estaba trabajando haciendo turnos ocasionales como vigilante de seguridad, ha comenzado a formarse para trabajar ocasionalmente en un departamento gubernamental; necesita un empleo estable para poder hacer frente a sus gastos y pagar las cuotas atrasadas de la hipoteca. 

Durante los últimos años ha tenido que utilizar los ahorros destinados a su jubilación para pagar la vivienda y cubrir sus necesidades, y todavía no tiene la edad suficiente para acceder a la pensión de jubilación. Aún tiene que esperar dos años más, ya que en Australia no se cobra hasta los 67 años, edad a la que subirá la jubilación en España en 2027.

Aunque cuando no consigue suficientes horas de trabajo para llegar a los ingresos necesarios, puede recibir una prestación; para mantenerla debe presentar varias solicitudes a empleos al mes, algo que resulta complicado al vivir en una localidad pequeña.

En junio solo encontró dos ofertas que se adaptaban a su perfil. “Como resultado, me regañaron como a un niño y me amenazaron con cobrarme”, aseguró.

La mujer lo único que pide es que los empleadores valoren la experiencia de quienes se encuentran al final de su vida laboral. “Aportamos mucha experiencia vital a cada puesto. Somos de la vieja escuela, somos fiables”, defendió.

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