Durante años, el absentismo laboral se ha asociado principalmente a las bajas médicas, la idea de que faltar al trabajo responde casi siempre a problemas de salud ha sido la explicación más extendida. Sin embargo, la realidad actual muestra que el fenómeno es mucho más complejo. Las ausencias no solo tienen que ver con enfermedades, sino también con cómo se organiza el trabajo y con las dificultades que tienen muchas personas para compatibilizarlo con su vida personal.
Un informe reciente estudio de InfoJobs sobre absentismo laboral apunta precisamente la dirección de que es un problema que no deja de crecer y que ya se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las empresas.
Según los datos publicados, el 49% de las personas ocupadas en España reconoce haberse ausentado del trabajo en los últimos 12 meses, ya sea con baja médica o sin ella. Se trata de un incremento de 10 puntos porcentuales respecto a hace tres años, lo que confirma una tendencia al alza.
Además, no solo aumentan las bajas laborales, sino también las ausencias sin baja, que han crecido de forma notable. Esto indica que el absentismo ya no puede explicarse únicamente desde la salud, sino que responde a factores más amplios.
No todo el absentismo responde a enfermedad
Aunque los motivos de salud siguen teniendo un peso importante, no son los únicos que explican las ausencias. Casi la mitad de quienes se han ausentado lo han hecho para acudir a una cita médica, pero a partir de ahí aparecen otros factores relevantes, como problemas de salud puntuales o temporales, pero también cuestiones personales o familiares.
De hecho, uno de cada cuatro trabajadores señala el cuidado de un familiar como motivo de ausencia, mientras que otros apuntan a la necesidad de realizar gestiones personales.
Estos datos reflejan que muchas ausencias están relacionadas con la falta de tiempo o de flexibilidad para atender necesidades fuera del trabajo.
La salud mental y la presión laboral ganan peso
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el papel de la salud mental, y es que el 85% de las ausencias vinculadas a problemas como el estrés o la ansiedad tienen su origen en el propio trabajo.
Esto sugiere que no se trata solo de situaciones individuales, sino de condiciones laborales que acaban afectando al bienestar psicológico de los trabajadores. La presión constante en el entorno laboral con plazos ajustados, carga de trabajo o dificultades para desconectar hacen que el estrés deje de ser algo puntual y se convierta en una situación mantenida en el tiempo.
Además, existe un problema añadido y es la falta de visibilidad de estos problemas. Una parte importante de los trabajadores que se ausenta por salud mental no lo comunica en su empresa, lo que dificulta abordar el problema.
Un problema que también preocupa a las empresas
El aumento del absentismo no pasa desapercibido para las empresas, más de un tercio afirma haber detectado un incremento significativo en las ausencias durante el último año, y muchas lo sitúan entre sus principales preocupaciones.
Aun así, no existe una solución clara para combatir este problema. Medidas como la reducción de la jornada laboral generan expectativas positivas en ámbitos como la conciliación o la salud mental, pero no se perciben como una respuesta directa al absentismo.
Un fenómeno que va más allá de faltar al trabajo
El absentismo laboral ya no puede entenderse únicamente como una cuestión de “no ir a trabajar”, detrás también hay factores estructurales que afectan al día a día de los trabajadores, dificultades para conciliar, falta de flexibilidad, presión laboral o problemas de salud mental.
En muchos casos, las ausencias no son la causa del problema, sino la consecuencia de un entorno laboral que no se adapta a las necesidades reales de las personas. El informe deja como conclusión clara que el absentismo no se explica solo por la enfermedad, sino por un conjunto de factores que reflejan cómo está organizado el trabajo y hasta qué punto permite mantener un equilibrio sostenible en el tiempo.