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Alemania cambia las normas sobre las bajas por enfermedad y plantea recortar el sueldo a quien falte al trabajo

El Gobierno estudia que los empleados cobren menos desde el primer día de baja, mientras premiaría a quienes apenas se ausenten por enfermedad.

Bandera de Alemania
Bandera de Alemania |Envato
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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Alemania estudia recortar el sueldo a los trabajadores desde el primer día de baja por enfermedad para frenar el absentismo laboral, una medida impulsada por el Gobierno de Friedrich Merz en pleno debate sobre la productividad, la semana laboral de cuatro días y el equilibrio entre vida personal y trabajo. La propuesta, avanzada por el diario Bild, surge después de que el país registrara una media de 14,8 días de ausencia por enfermedad al año, una de las cifras más altas de Europa y un coste millonario para las empresas.

La propuesta, avanzada por el diario Bild, parte de una preocupación que desde hace meses gana peso en el debate político y empresarial alemán. El país registra una media de 14,8 días de baja por enfermedad por trabajador al año, una de las cifras más altas de Europa. Ese nivel de absentismo, según los datos citados en la información, estaría generando un coste de unos 82.000 millones de euros anuales para las empresas.

Infografía con las bajas médicas en Europa
Infografía con las bajas médicas en Europa | Datapulse

Con este contexto, el bloque conservador alemán quiere endurecer el sistema actual de bajas por incapacidad temporal. En estos momentos, Alemania permite a los trabajadores seguir cobrando el salario completo durante un máximo de seis semanas por una misma enfermedad, siempre que exista justificación médica. Además, si la nueva baja responde a una dolencia diferente, ese plazo vuelve a contar desde el principio.

Alemania plantea descuentos salariales y bonus para quien apenas falte al trabajo

La intención sería que el trabajador vea reducido su sueldo desde el primer día en que comunique una baja por enfermedad. Al mismo tiempo, quienes acumulen cinco días o menos de ausencia al año podrían recibir una bonificación económica.

Con esta medida el Gobierno alemán quiere desincentivar las bajas de corta duración y evitar que dolencias leves acaben traduciéndose en jornadas no trabajadas. Según esa visión, una parte del absentismo actual no respondería a enfermedades graves, sino a un uso excesivo del sistema en un momento en el que la economía alemana también sufre un frenazo de productividad.

El canciller Friedrich Merz ya había dejado clara su posición en intervenciones públicas recientes. En una de ellas llegó a subrayar que esos 14,8 días equivalen a casi tres semanas al año sin trabajar por enfermedad. También lanzó un mensaje directo contra la idea de que Alemania pueda mantener su nivel de prosperidad apostando por menos horas de trabajo, más equilibrio entre vida personal y empleo o la semana laboral de cuatro días.

Ahora, el aumento de las bajas no se explica solo desde la productividad. El problema también coincide con un mayor agotamiento laboral, estrés y desgaste emocional tras la pandemia. En muchos sectores, la presión por volver a la oficina, los recortes de plantilla, la incertidumbre y los cambios en la organización del trabajo han empeorado la salud mental de miles de empleados.

Por eso, el debate en Alemania no solo la baja médica, ya que también hay otros factores como el burnout (síndrome del trabajador quemado), la ansiedad laboral o incluso los entornos tóxicos dentro de las empresas, que en algunos casos empujan al trabajador a utilizar la baja como vía de escape o recuperación. Aunque Alemania todavía no ha aprobado esta medida, el simple hecho de plantearla ya marca un cambio de rumbo en el discurso laboral europeo.