España encadena su cuarta ola de calor este verano, en solo 6 semanas, dejando unas temperaturas de récord en una gran parte de las comunidades autónomas. De ahí que el Gobierno haya puesto a disposición de los ciudadanos una red de refugios climáticos pensando en que nadie se exponga a estar en la calle durante las peores horas del día. Aún así, hay una serie de trabajadores que poco pueden hacer para enfrentar estas rachas de calor extremo, y no son otros que los albañiles y empleados de la construcción, sobre todo aquellos que trabajan en obras a pie de calle.
A pesar de que algunas asociaciones y sindicatos como UGT han pedido que se adapten los horarios, además de dar más pausas, agua y sombra a aquellos trabajadores que prestan sus servicios en el exterior (ya sean albañiles, agricultores, barrenderos u otras profesiones), en muchas ocasiones estos trabajos quedan desatendidos ante las situaciones climatológicas adversas. Por eso mucha gente y los propios operarios que desempeñan estos oficios en España se preguntan como lo hacen en otros países extranjeros donde también se alcanzan temperaturas extremas. Y una buena fuente de información al respecto es la de Tim Marsh, un albañil que levanta estructuras en la ciudad de Charlotte (Carolina del Norte, Estados Unidos).
Este trabajador tuvo que estar en su puesto de trabajo mientras había alertas de altas temperaturas en todo el país norteamericano. Durante una reciente intervención en la radio Wemu 89.1, de Estados Unidos, el constructor resumió lo difícil que era para él estar tantas horas expuesto a la radiación solar, además de la humedad que había. "Esta semana llego a casa y me voy directo a dormir", confesó Tim, dejando ver que su situación, como la de muchos otros trabajadores de su sector allí, era totalmente extrema.
La fatiga extrema multiplica los accidentes en las obras
Los especialistas en salud laboral advierten que el organismo pierde eficacia para regular su temperatura cuando la exposición al calor intenso resulta tan prolongada. Entre los primeros síntomas afloran los mareos, los calambres, la fatiga extrema y la confusión. Para quienes trabajan levantando materiales pesados o manejando maquinaria peligrosa, esta situación resulta crítica. La merma en la concentración y la pérdida de reflejos aumentan de manera muy significativa el riesgo de sufrir accidentes graves dentro del perímetro de la obra.
Para paliar esta amenaza, numerosas empresas del sector introdujeron medidas preventivas urgentes, tales como pausas más frecuentes, la instalación de zonas de sombra y la reorganización de los turnos para evitar los esfuerzos titánicos en las horas centrales del día. Sin embargo, el colectivo obrero sostiene que estas iniciativas palidecen cuando las temperaturas alcanzan niveles excepcionales durante jornadas consecutivas, ya que el cuerpo humano no logra recuperarse durante la noche.
El eco del problema en las obras españolas
Su historia se podría comparar perfectamente con la de los albañiles en España que, quitando algunos que se pueden permitir parar de trabajar en estos meses de más calor, tienen que estar durante horas bajo el sol sin apenas protección. Un claro ejemplo de ello es José Antonio, un albañil español que relató una situación calcada a la de su homólogo estadounidense: "Hemos parado la obra porque ya pasamos de los 36 ºC y así no se puede trabajar", dijo el obrero.
En España, lo que hacen muchos albañiles es empezar a trabajar mucho antes, adelantar sus horarios casi a la madrugada para así quitarse las horas más calurosas y parar antes de las 12 del mediodía en muchos casos. Eso y además contar con mucha agua, líquidos para refrigerarse y hacer más paradas para descansar.