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Rubén Tejerina, albañil de 50 años: "Si una persona se implica y es buena, se van a pegar por ella en las obras; no faltará trabajo"

El obrero explica los motivos de por qué falta tanta gente en la construcción y el motivo de los retrasos en terminar las obras.

un albañil en la obra
Un albañil aleatorio en la obra |Envato
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

La falta de relevo generacional es un problema que ya está afectando a varios sectores laborales en España, especialmente aquellos relacionados con los trabajos más duros, manuales y más tradicionales. De hecho, faltan 700.000 albañiles en nuestro país, a los que habría que sumar seguramente cientos de fontaneros, carpinteros, electricistas o soldadores, entre otras profesiones.

Son las pequeñas cuadrillas y las pocas familias que mantienen el oficio de generación en generación las que sustentan estos sectores. Eso y la inmigración, claro está, ya que casos como el del albañil Albino que vienen a España a desempeñar trabajos en los que falta personal son cada vez más comunes. Acerca del estado actual de este trabajo tan esencial ha querido hablar Rubén Tejerina, un albañil de 50 años que dirige su propia empresa familiar y que expuso los tremendos retos que afronta el ladrillo en una entrevista para el medio El Periódico de Extremadura.

Cada vez más retrasos y falta de profesionales

Cuenta que empezó a trabajar de albañil y en el mundo de las reformas desde muy joven, siendo un adolescente, junto a su padre, que fue quien le dio los secretos del oficio. Hoy, trabaja en su propia empresa, pero el sector de la construcción ha cambiado mucho en comparación con los tiempos en los que él empezó. Ahora cuando un albañil se jubila nadie coge su sitio. "Estoy rezando todos los días para que la gente continúe, no se aburra", confesó Rubén, dando a entender la preocupación de los jefes de cuadrilla por mantener a sus equipos hoy en día, algo que antes no pasaba.

Sin embargo, esta falta de relevo generacional no afecta únicamente a la albañilería, sino a toda la cadena de oficios necesarios para levantar un hogar. Como decíamos al principio, también faltan electricistas o fontaneros, lo que en conjunto hacen que se paralicen los proyectos por completo y tarden mucho en terminarse. "Obras que antes podían durar seis o siete meses ahora se van a ocho o nueve", lamentó. Asimismo, esta incertidumbre en los plazos impide cerrar presupuestos fijos, ya que los materiales suben de precio inesperadamente.

El valor del ladrillo y la cercanía

Por otro lado, frente a la moda de las casas prefabricadas de montaje rápido, el extremeño defendió la construcción tradicional como algo para toda la vida y de mucho más valor que las anteriores. "Una casa te puede durar 40 o 50 años sin apenas tocarla", aseguró orgulloso. Entonces, el trabajo manual con ladrillo, pladur y teja sigue copando el cien por cien de sus encargos semanales.

El esfuerzo físico bajo el sol del verano o el frío del invierno resulta muy duro, por ello Rubén decidió compensar a su equipo con una jornada laboral continuada que finaliza entre las tres y media y las cuatro de la tarde, mejorando la calidad de vida de sus cuatro operarios. Por lo que, analizando la altísima demanda que tiene hoy un profesional competente, mandó un mensaje clarísimo a los jóvenes que busquen futuro: "Si una persona se implica y es buena, se van a pegar por ella".