Más de un millón y medio de personas en España no acuden a su puesto de trabajo todos los días. Este fenómeno diario ha crecido un 60% desde el año 2019. Esta crisis frena la economía del país debido a los largos procesos burocráticos de las bajas médicas y a un alto volumen de faltas que no tienen justificación alguna.
El impacto de estas ausencias cuesta entre 30.000 millones de euros al año, lo que equivale a perder entre un 2% y un 3% del Producto Interior Bruto (PIB). El 80% de las faltas laborales se produce por problemas de salud. Sin embargo, existen más de 300.000 trabajadores que faltan cada día sin dar ninguna explicación a sus empresas. Jesús Fernández Bravo, asesor del Consejo de Economistas, advierte en COPE sobre las consecuencias directas de esta situación. "Un absentismo elevado acaba afectando de forma estructural al crecimiento económico", afirma el experto.
Gran parte del problema médico radica en los largos tiempos de espera burocráticos. Las bajas ligadas a la salud mental o a los dolores de espalda tardan meses en resolverse porque el médico necesita realizar pruebas diagnósticas en un sistema de salud saturado.
Las empresas sufren al tener que pagar al trabajador enfermo
Silvia Granzo, directiva del Círculo de Empresarios, destaca que las empresas sufren al tener que pagar al trabajador enfermo y al mismo tiempo contratar a un sustituto. "Disminuyen los ingresos, lógicamente, porque se produce menos y también aumentan los costes", señala Granzo. Como dato curioso, los lunes y los viernes son los días que registran un mayor número de ausencias médicas.
El marco legal actual y las políticas de empresa también están en el centro del debate. En el año 2025, el Tribunal Supremo prohibió las primas antiabsentismo, unos pluses que premiaban económicamente a los empleados que no se ponían enfermos. Ana Gómez, abogada y presidenta de Asnala, ve necesario cambiar los convenios colectivos para evitar el fraude. "No puede ser lo mismo cobrar lo mismo estando enfermo que trabajando, ¿no? Digo yo", asegura de forma contundente. Como posible remedio, Gómez propone que las mutuas puedan dar el alta directamente a los trabajadores para descongestionar la sanidad pública.
A pesar del impacto económico para el empresario, la ley también protege al trabajador frente a malas prácticas. Negar medidas de flexibilidad y despedir a un empleado por acompañar a un familiar enfermo terminal es un acto "radicalmente nulo por discriminación". Al final, la solución más efectiva ya está sobre la mesa, puesto que los empleos que ofrecen teletrabajo y horarios flexibles son los que menos bajas registran en la actualidad.