La reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) no solo busca modernizar la salud mental o adaptar el trabajo al cambio climático; tiene un objetivo sanitario de primer orden: sacar de la sombra el cáncer profesional.
Aitana Garí, directora del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), advierte en una entrevista exclusiva para ‘NoticiasTrabajo’ sobre la urgencia de cambiar un sistema de diagnóstico que, hasta ahora, ha fallado a los trabajadores.
La cuarta causa de cáncer en España
Mientras la sociedad identifica claramente factores de riesgo como el tabaco o la mala alimentación, el entorno de trabajo permanece en un segundo plano estadístico. Garí es tajante al situar la gravedad del problema:
“El cáncer de origen laboral es la cuarta causa de cáncer por detrás del tabaquismo, del sedentarismo y de la alimentación; y sin embargo no se le está prestando suficiente atención. Necesitamos aflorar todos esos cánceres para prevenirlos”.
Actualmente, el sistema de identificación y diagnóstico en España presenta deficiencias que impiden que estas patologías se reconozcan como enfermedades profesionales. Según la directora del INSST, aunque el amianto es el agente más reconocido actualmente, existen otros riesgos críticos como la exposición al polvo de sílice y sustancias químicas como el benceno.
Un nuevo Real Decreto: vigilancia más allá de la jubilación
Para revertir esta falta de visibilidad, Garí anuncia un cambio normativo inminente que transformará la responsabilidad de las empresas. Se está preparando un Real Decreto para crear un registro de cancerígenos.
Hasta ahora, las empresas solo debían tener un listado de exposición a disposición de las autoridades. Con la nueva norma, existirá la obligación de comunicarlo proactivamente. Además, pide tener en cuenta que el cáncer tiene tiempos de latencia muy largos. Por ello, Garí subraya que el registro permitirá “hacer más seguimiento a los trabajadores”, ya que la vigilancia de la salud “debe prolongarse más allá del fin del contrato laboral”.
La prevención como inversión
Ante la preocupación de las pymes por los costes de estas nuevas obligaciones, la directora del INSST defiende un modelo donde la salud de la plantilla es el activo más rentable. “Invertir en prevención sale a cuenta”, afirma, destacando tres beneficios clave:
- Menos bajas laborales y reducción de la rotación.
- Aumento de la productividad.
- Sostenibilidad del sistema público: “Es rentable para todo el sistema, para el Sistema Nacional de Salud y la Seguridad Social, que está pagando unos costes increíbles por las bajas”.
Herramientas gratuitas para el tejido empresarial: ‘Prevencion10’
Con el objetivo de que la carga burocrática no se convierta en un obstáculo insalvable para la competitividad, especialmente en el caso de los trabajadores autónomos y los negocios con plantillas de hasta 25 empleados, el INSST ha potenciado la plataforma Prevencion10.
Este ecosistema de servicios públicos y gratuitos busca democratizar la seguridad laboral, permitiendo que las estructuras más pequeñas gestionen sus riesgos de manera ágil y simplificada.
A través de esta herramienta, las empresas pueden acceder a la formación necesaria para obtener la certificación de “nivel básico”, un requisito legal que faculta al propio empresario para asumir la gestión preventiva con recursos internos. De este modo, se facilita el cumplimiento estricto de la coordinación de actividades empresariales, eliminando la dependencia de consultorías externas y evitando costes que, para muchos pequeños negocios, resultarían inasumibles.
El gran reto: “Traer la seguridad y salud en el trabajo al S.XXI”
Para Aitana Garí, el balance de la Estrategia Española de Seguridad y Salud 2023-2027 es positivo, pero queda camino por recorrer para que enfermedades como el cáncer o los trastornos musculoesqueléticos dejen de ser invisibles.
Y es que, tal y como confiesa a este medio, el objetivo final es ambicioso pero necesario: “Traer la seguridad y salud en el trabajo al siglo XXI”.