Normalmente cuando una persona fallece son sus familiares los que heredan su patrimonio pero esto no siempre es asi. En ocasiones las personas que las han cuidado en vida resultan beneficiarias, pero esto puede levantar sospechas si el tiempo de cuidados es demasiado breve. Y es lo que ocurrió en Australia donde una exenfermera fue conenada a obligada a devolver 500.000 euros que heredó de un paciente de 92 años al que conoció durante menos de un mes.
Según informaron medios locales como Sydney Morning Herald y Daily Mail, el Tribunal Supremo australiano ordenó a la mujer devolver unos 800.000 dólares australianos (unos 500.000 euros) de la herencia que recibió del anciano, que no tenía familiares directos conocidos y con el que coincidió en una residencia durante solo 24 días.
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La mujer conoció al hombre cuando trabaja como responsable en la residencia y en tan solo tres días supo que el anciano tenía una vivienda en propiedad y no había redactado testamento. Según los medios citados, la exenfermera consiguió un kit para hacer testamentos y convenció a dos empleados para que presenciaran la firma del documento, en el que ella misma figuraba como única beneficiaria.
El tribunal anuló el testamento por circunstancias “sospechosas”
El Tribunal Supremo decidió revocar la validez del testamento y la jueza anuló la autorización de la enfermera para gestionar la herencia, tras considerar que el documento se había redactado en “las circunstancias más sospechosas imaginables”, según recogió Daily Mail.
Desde el Sydney Morning Herald, informaron de que la mujer tras enterarse de la muerte del anciano pidió a un empleado que recogiera las llaves de su vivienda antes de que el cuerpo fuera retirado, y posteriormente figuró como informante en el certificado de defunción.
La decisión judicial llegó después de que los fideicomisarios estatales impugnaran el testamento, al considerar que no reflejaba la voluntad real del fallecido. Finalmente, el tribunal ordenó que el dinero restante fuera devuelto a la familia del anciano.
Sancionada por mala conducta profesional
El caso también tuvo consecuencias en el ámbito profesional. La mujer fue inhabilitada como sanitaria tras una investigación del Consejo de Enfermería y Partería de Australia, que concluyó que había sobrepasado los límites de su relación con el paciente.
En la resolución se señaló que la enfermera “transgredió los límites que deberían existir entre una enfermera y su paciente”. Además, según los informes, el valor inicial de la herencia superaba el millón de dólares (unos 600.000 euros), aunque se redujo tras el uso de parte del dinero en gastos legales y administrativos, incluidos 150.000 dólares (unos 92.000 euros) destinados a procesos judiciales.