Aunque lo más comun es que los padres quieran repartir su patrimonio de forma equitativa entre sus hijos cuando fallezcan, no en todos los casos es así. En muchas ocasiones, por conflictos familiares se plantean la posibilidad de desheredar a alguno de los hijos, o favorecer a otro en el reparto. Es lo que le ha ocurrido a una familia francesa, en la que el padre decidió dejar la casa familiar únicamente a su hijo menor, evitando que sus dos hijas mayores pudieran heredarla en el futuro.
Según la información publicada en Figaro Inmobilier, donde se recoge este caso, tras un primer matrimonio del que nacieron dos hijas, el padre rehizo su vida con otra mujer, con la que tuvo un hijo. Con el paso de los años, la relación con las hijas mayores se rompió por completo, pese a sus intentos de retomarla. Ante esta situación, y para evitar problemas tras su fallecimiento, optó por reorganizar su patrimonio en vida.
La pareja había adquirido una vivienda valorada en 350.000 euros, con una propiedad compartida al 50%. El problema era que, en caso de fallecimiento, la vivienda pasaría a ser copropiedad entre la viuda y los tres hijos, lo que podría bloquear decisiones como una futura venta. “Si la señora necesita vender la casa, necesita el consentimiento de todos los hijos”, explicó la notaria Élise Mabille en el medio.
Dona la casa en vida y recurre a un seguro para evitar reclamaciones
Para evitar este escenario, el padre decidió sacar la vivienda de la herencia. Para ello, donó su parte a su hijo menor mediante una operación de nuda propiedad. Gracias a las ventajas fiscales francesas, el hijo solo tuvo que tributar por una pequeña parte del valor, pagando unos 2.694 euros en el impuesto de donaciones.
Además, en su testamento, el padre le dejó también la parte de libre disposición de la herencia, aumentando aún más su beneficio. No obstante, esta estrategia podía ser impugnada por las hijas mayores si consideraban que se vulneraba su derecho legítimo.
Para cubrir este riesgo, el padre contrató un seguro de vida designando como beneficiario a su hijo menor. “Desde el punto de vista legal, el seguro de vida no forma parte del patrimonio una vez que se ha designado un beneficiario”, explicó la notaria. Esto permite utilizar ese dinero para compensar a los otros herederos sin afectar a la propiedad de la vivienda.
De este modo, incluso si las hijas reclaman su parte, no podrán acceder a la casa. “Si Benjamín y su madre necesitan vender la casa, no necesitarán el consentimiento de los otros dos”, concluyó la experta.

