Günnar Högnäs decidió seguir trabajando como llevaba haciendo décadas, de bibliotecario en la ciudad de Abo, una vez cumplida la edad de jubilación. Gracias a la jubilación demorada cobra 400 euros más de pensión y reconoce: “me he vuelto un poco capitalista”, bromea en una entrevista emitida por la cadena Yle y recogida por Focus. “Tenía que jubilarme con 65 años y 10 meses pero era demasiado pronto”.
No es el único. Recientemente la periodista española Olga Viza reconocía que gracias a la jubilación activa ella se sentía útil, mejor de ánimo ya que “cobra la mitad de la pensión, cotizas a la Seguridad Social y el trabajo sigue”. En el modelo finlandés, el incremento de la prestación responde tanto a un complemento específico por jubilación tardía como a las cotizaciones adicionales derivadas de los años trabajados de más.
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La vida laboral de este jubilado empezó pronto, y fue encadenando empleos a tiempo parcial, con contratos temporales, hasta que consiguió estabilidad en la biblioteca municipal. Allí permaneció unos 20 años hasta finales de 2025. “A diferencia de muchos de mis compañeros, pude optar por prolongar mi actividad gracias a dos factores que han sido determinantes. El primero de ellos es la buena salud y el segundo, poder contar con un empleo fijo”.
Además, se muestra agradecido porque “esto no es una posibilidad real para todo el mundo”.
Ahora tiene más tiempo libre pero se mantiene activo
Una vez que ha empezado a cobrar la jubilación, Högnäs reconoce que tiene más tiempo libre para dedicar a lo que le gusta. Sigue yendo a la biblioteca y llevándose libros a casa, pero además se ha lanzado a escribir.
También acude al gimnasio todos los días, marcándose nuevos rayos. “Jubilarse no quiere decir entrar en la última etapa de la vida, cuando uno deja de trabajar tiene que darse cuenta de que hay vida más allá”.
Entre sus retos, apuntarse a una academia de idiomas para aprender a hablar inglés e italiano. “He conseguido el equilibrio entre incentivos económicos y calidad de vida”.
La población cada vez está más envejecida y presiona los sistemas de pensiones
En Europa, la población cada vez está más envejecida. Crece el nivel de vida y esto al final, genera una fuerte presión sobre los sistemas públicos de pensiones. Muchos países potencian el que los trabajadores sigan en activo con distintos incentivos.
Por ejemplo, en Alemania. Allí, retrasar la jubilación mientras se mantiene el empleo y se cotiza, supone subir la pensión en torno al 0,5% por mes adicional de trabajo. Esto es, que al final de año la suma es del 6%.
Pero los expertos no lo ven claro, ya que coinciden en que estos incentivos podrían afectar también negativamente en el caso de los sectores donde hay más desgaste físico, en las carreras laborales intermitentes o en aquellos empleados que tienen problemas de salud.
Gunnar Högnäs reconoce que gracias a la decisión que tomó, ahora cobra 400 euros más de pensión debido a los incentivos que existen en su país, Dinamarca.