El presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), Bernardo Bande, ha defendido este martes la necesidad de ajustar el impuesto a la inflación, dejando claro que “deflactar la tarifa es adecuar el impuesto al nivel de vida: no hacerlo atenta contra el principio de capacidad económica”.
Ese principio, clave en el sistema tributario, implica que los ciudadanos deben contribuir en función de su capacidad real. Sin embargo, según denuncian los expertos, la falta de actualización de los tramos del IRPF provoca que muchos contribuyentes paguen más impuestos simplemente porque sus salarios han subido en términos nominales, no porque hayan mejorado su situación económica.
“No actualizar las tarifas se traduce en una mayor tributación sin que haya aumentado el poder adquisitivo del contribuyente”, ha insistido Bande.
Este fenómeno, conocido como “progresividad en frío”, es mayor aún en contextos de inflación elevada, como el que hemos tenido en los últimos años, y afecta directamente sobre las rentas medias, que son las más expuestas a cambios de tramo.
Críticas al sistema sancionador
Durante su intervención, el presidente de Aedaf también ha cuestionado el funcionamiento de los procedimientos de la Agencia Tributaria, especialmente en materia sancionadora.
Según ha señalado, existe una tendencia a aplicar sanciones de forma automática ante discrepancias interpretativas, lo que sitúa al contribuyente en una posición de desventaja. “A menudo se parte de la presunción de culpabilidad”, ha advertido, en referencia a la complejidad normativa y a la existencia de criterios divergentes incluso dentro de la propia Administración.
Un debate reactivado por la inflación
La petición de deflactar el IRPF no es nueva, pero cobra especial relevancia en el actual contexto económico. Los asesores fiscales consideran que, sin este ajuste, el sistema tributario pierde equidad y aumenta la presión fiscal de forma encubierta.
El debate, por tanto, no es solo técnico, sino también político: si el impuesto no se adapta al coste de la vida, el contribuyente seguirá soportando una mayor carga fiscal aunque su capacidad económica permanezca estancada.