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España castiga más el salario: los trabajadores pagan más por IRPF y cotizaciones que en la OCDE

Los datos muestran que la carga sobre el empleo se sitúa por encima de la media internacional, tanto en solteros sin hijos como en hogares con familia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez |Europa Press
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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España mantiene una presión fiscal sobre el trabajo superior a la media de la OCDE en prácticamente todos los tramos de renta. Así se desprende en la comparativa internacional de la cuña fiscal, un indicador que mide qué parte del coste laboral total termina absorbida por el IRPF y las cotizaciones sociales en lugar de llegar al bolsillo del trabajador.

El análisis elaborado por el economista Santiago Calvo, para la Universidad de las Hespérides, refleja que la mayor carga no afecta solo a las rentas más altas. Al contrario, la diferencia con el promedio de las economías desarrolladas aparece de forma bastante constante a lo largo de toda la escala salarial, tanto en el caso de los contribuyentes sin hijos como en el de las familias con descendencia.

En el supuesto de un trabajador soltero y sin hijos, el gráfico muestra que España arranca ya con una cuña fiscal superior a la de la OCDE desde los niveles salariales más bajos y mantiene esa ventaja negativa conforme aumenta la renta. La brecha no desaparece ni cuando el salario equivale al 60% del sueldo medio, ni cuando alcanza el 100%, ni tampoco cuando supera ampliamente esa referencia.

Gráfico sobre la cuña fiscal en España en 2024 para un contribuyente soltero y sin hijos, comparada con la media de la OCDE.
Gráfico que muestra la cuña fiscal para un contribuyente sin hijos según su nivel de renta en porcentaje del salario medio en 2024. España alcanza el 44,47%, por encima del 41,87% de la OCDE | Universidad de las Hespérides

De hecho, para un contribuyente sin hijos que percibe en torno al 180% del salario medio, la cuña fiscal en España se sitúa por encima del 45%, mientras que en la OCDE ronda el 40%. La diferencia llega a aproximarse a cinco puntos porcentuales. Traducido a términos prácticos, eso implica que un trabajador con ingresos cercanos a los 50.000 euros anuales soportaría una factura fiscal notablemente menor si la tributación aplicada en España estuviera alineada con la media de los países desarrollados.

Gráfico sobre la cuña fiscal en España en 2024 para un contribuyente casado y con dos hijos, comparada con la media de la OCDE
Gráfico que compara la cuña fiscal de un contribuyente casado con dos hijos en España y en la OCDE según su nivel de renta en 2024. España alcanza el 42,01% frente al 38,15% de la media de la OCDE | Universidad de las Hespérides

La comparación final del gráfico vuelve a incidir en esa misma idea. En el último tramo analizado, España registra una cuña fiscal del 44,47%, frente al 41,87% de la OCDE. Es decir, la distancia sigue siendo relevante incluso en los niveles de renta más altos.

La misma pauta se reproduce cuando se observa el caso de un contribuyente casado y con dos hijos. Lejos de corregirse, la diferencia también aparece de forma clara en este perfil, lo que sugiere que el sistema español no ofrece una ventaja comparativa suficiente ni siquiera en aquellos hogares en los que la situación familiar suele suavizar la presión fiscal en otros países.

Uno de los aspectos más llamativos del segundo gráfico se aprecia en los salarios más modestos. Para las familias analizadas, España presenta una cuña fiscal del 22,63% en los niveles iniciales del recorrido, mientras que la media de la OCDE se queda en el 6,51%. La distancia es especialmente intensa en ese tramo, lo que refuerza la idea de que la penalización fiscal española no solo afecta a quienes más ganan.

A medida que aumenta la renta, la tributación sigue siendo más elevada en España. En la parte final de la serie, la cuña fiscal alcanza el 42,01% en nuestro país, frente al 38,15% del promedio OCDE. Por tanto, también en el caso de las familias la desventaja se mantiene con independencia del nivel de ingresos.

El resultado es, que España aplica una carga sobre el trabajo más intensa que la media de las economías avanzadas y lo hace de manera transversal. A todo ello se suma una evolución de fondo poco favorable. Según el enfoque planteado en el análisis, la presión fiscal total soportada en España ha aumentado con fuerza en los últimos años, al pasar del 31% al 37% del PIB entre 2010 y 2025. Mientras tanto, en la Unión Europea los niveles se han mantenido más estables en torno al 40% del PIB, con registros algo inferiores en la OCDE.