La UE cambia las normas y, a partir de 2027, los móviles deberán permitir al usuario extraer y sustituir la batería sin necesidad de acudir a un técnico

Los teléfonos vendidos en Europa a partir de esta fecha tendrán que permitir al usuario cambiar la pila en casa, sin pasar por el servicio técnico.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen |AP-Lapresse
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En antaño, cualquier persona que tuviera un móvil como lo fueran Nokia, Motorola o Blackberry podía cambiar la batería de su teléfono móvil sin ningún tipo de problema y seguir funcionando. Pero con la llegada de los smartphones, todo cambió. Más pequeños y piezas más integradas, con el problema de que, si la batería fallaba, tenías que cambiar de dispositivo. Pues eso ha cambiado y a partir del 18 de abril de 2027, los móviles que se vendan en la Unión Europea tendrán que dejar que cualquiera cambie la batería sin pasar por el servicio técnico ni recurrir a tutoriales de YouTube con secador de pelo.

La obligación también afecta a tabletas y a la mayoría de dispositivos portátiles con pila recargable. Un debate que parecía cerrado hace años, cuando la industria abrazó los famosos “diseños sellados” y que ahora vuelve al primer plano.

Parte trasera de Nokia para cambiar la batería

La norma que lo establece es el Reglamento europeo 2023/1542 sobre pilas y baterías (consultable en este BOE), aprobado en 2023. Su artículo 11 exige que la batería sea, literalmente, “fácilmente extraíble y reemplazable”. Una Comunicación de la Comisión, la C/2025/214, explica después qué significa esa palabra, 'fácilmente', cuando uno se enfrenta a un teléfono pegado por dentro con adhesivo industrial.

Artículo 11 Reglamento europeo 2023/1542 | Foto: BOE

Adiós al pegamento, hola al destornillador de toda la vida

Bruselas es bastante explícita y dice que no quiere ver nada de aplicar calor, nada de disolventes y nada de herramientas patentadas que solo tienen los técnicos oficiales. La sustitución debe poder hacerse con utensilios de uso común, como un destornillador estándar (hace años se quitaba simplemente con la uña o un destornillador para hacer palanca). Y si por el diseño del aparato hace falta alguna pieza específica, el fabricante está obligado a incluirla en la caja o en el kit de repuesto, sin coste adicional para el comprador.

Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, se ve en el edificio del Parlamento Europeo mientras habla en Straßburg, Francia | Getty

Tampoco valdrá el truco del software. Hasta ahora, varias marcas recurren al llamado parts pairing, que es basicamente cuando cambias una pieza (incluso por una idéntica) y el teléfono empieza a protestar, deja de mostrar la salud de la batería o desactiva alguna función. La nueva normativa lo prohíbe. Si la pila que se monta es compatible, el sistema operativo no puede ponerle pegas ni esconder información al usuario.

La rendija por la que pasará Apple

Como toda norma hay una excepción. Los fabricantes podrán seguir vendiendo móviles con baterías no extraíbles siempre que la pila conserve al menos el 80% de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga (o el 83% después de 500 ciclos) y el dispositivo cuente con certificación IP de resistencia al agua y al polvo.

En otras palabras, que si la batería aguanta de verdad y el teléfono está bien sellado, el fabricante puede mantener su diseño unibody. Es la rendija por la que llevan años preparándose marcas como Apple y, previsiblemente, por la que pasará buena parte de la gama alta. Los terminales más baratos, en cambio, tendrán que rediseñarse o asumir el coste de incorporar componentes que aguanten ese listón.

A esto se suman que los fabricantes están obligados a que las baterías de repuesto tendrán que estar disponibles durante al menos cinco años, las instrucciones para cambiarlas deberán figurar tanto en el embalaje como en una web siempre accesible, y el precio del recambio no podrá ser, según el reglamento, ni “discriminatorio” ni desproporcionado.

La medida encaja con la estrategia europea de economía circular y con la ley del derecho a reparar que desde 2021 obliga a fabricantes de electrodomésticos y electrónica a mantener piezas y manuales disponibles durante diez años. La diferencia es que esta vez el cambio se nota nada más levantar la tapa del móvil.

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