El debate sobre la presión fiscal en España vuelve a estar sobre la mesa. Mientras algunos discursos apuntan a un supuesto “infierno fiscal”, economistas como Julen Bollain ponen cifras sobre la mesa para desmontar esa idea. Tal y como explica Bollain, los datos oficiales muestran una realidad muy distinta, especialmente para los trabajadores con menores ingresos.
Uno de los ejemplos más claros es el del salario mínimo interprofesional. Bollain destaca que “un trabajador que cobre el SMI actual (unos 17.094 euros al año), descontando la inflación, habría pagado de IRPF: en 2012, 1.112 euros; en 2018, 679 euros; y en 2026, 0 euros”, según detalla en un reciente post de su cuenta oficial de X. Este cambio responde directamente a medidas fiscales orientadas a aliviar la carga sobre las rentas más bajas, según aclara el economista.
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España, por debajo de Europa en presión fiscal
El también profesor de la Universidad Mondragón recurre a datos de organismos internacionales para contextualizar el debate. “La presión fiscal media en la Unión Europea es del 40,4%. En España es del 37,3% en el año 2024”, detalló en una intervención en el programa La Sexta Xplica, dejando claro que el nivel impositivo en España se sitúa por debajo de la media comunitaria.
Además, introduce una comparación política relevante. Durante los años de Gobierno de Mariano Rajoy, la presión fiscal aumentó de forma notable. “En seis años, Rajoy incrementó la presión fiscal en términos relativos un 11%”, frente al “7% en ocho años” durante el mandato de Pedro Sánchez. Una diferencia que, según Bollain, también se refleja en términos absolutos.
En este contexto, recuerda medidas clave del pasado: “En 2012 se subió el IRPF, se subió el IVA y se introdujo la amnistía fiscal”, en un momento marcado por el elevado déficit público.
Menos impuestos para las rentas bajas
Uno de los puntos centrales de su análisis es el cambio en la progresividad del sistema tributario. Según recoge un informe reciente de la OCDE (Taxing Wages 2026), España ha reforzado la protección fiscal de los salarios más bajos.
“La introducción de la deducción por rendimientos de trabajo ha contribuido a reducir la carga fiscal y ha incrementado la progresividad, principalmente en la parte baja de los ingresos”, señala. Esto explica por qué actualmente un trabajador con SMI no paga IRPF, algo impensable hace apenas una década.
Además, Bollain subraya que el esfuerzo fiscal total, en el cual se incluyen también las cotizaciones sociales, está ahora en niveles moderados si se compara con otros países del mundo. “Lo que paga el trabajador en IRPF y cotizaciones en España está por debajo de la media de la OCDE y muy por debajo de la media de la Unión Europea”, afirma.
La clave no es cuánto se paga, sino qué se recibe
Más allá de los números, el economista introduce un elemento clave en el debate: la percepción social de los impuestos. Según explica, existe una paradoja en los países desarrollados.
“En los países con mayor presión fiscal hay menores niveles de desencanto tributario”, apunta. La razón, a su juicio, es clara: “La legitimidad del sistema tributario no se basa en cuánto se recauda, sino en los servicios que se reciben a cambio”.
Esto abre un debate más amplio sobre el modelo fiscal en España y su comparación con Europa. Bollain plantea una cuestión directa: si el objetivo es mejorar servicios públicos como la sanidad o la educación, quizá el foco debería ponerse en otros niveles de renta.
El debate: subir impuestos… ¿a quién?
El economista concluye con una reflexión sobre el futuro del sistema fiscal español y su convergencia con Europa. “Si queremos converger en salarios, productividad y calidad de servicios, ¿por qué no incrementamos la presión fiscal a las rentas más altas y a las rentas de capital?”, plantea.
Según su análisis, es precisamente en esos tramos donde España presenta un mayor margen respecto a otros países europeos. Un debate que, lejos de cerrarse, seguirá marcando la agenda económica en los próximos años.