El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo se ha colocado en el ojo del huracán, ocasionando decenas de reacciones tanto por parte de los miembros de su propia organización, quienes piden que “no manipular” las declaraciones, como del Gobierno, incluido Pedro Sánchez, a raíz de unas palabras en las que aseguraba que los trabajadores que están de baja laboral deberían cobrar menos. El absentismo laboral preocupa no sólo por los problemas organizativos que supone para las empresas, sino por el coste económico.
Ya dio su opinión el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien afirmó que tras la incapacidad temporal (IT) suele haber “una causa médica real” aunque sigue siendo un problema de país “que cuesta 33.000 millones”. Por su parte, Unai Sordo, secretario general de CCOO, señalaba que “no hay un uso fraudulento” de las bajas laborales. Ahora, Núñez Feijóo, durante una intervención en el Círculo de Empresarios Vasco, ha propuesto que los convenios colectivos dejen de complementar el sueldo de los trabajadores que están de baja laboral. “Este absentismo no se sostiene”, calificando de “un cáncer” el aumento de la IT en España.
Apuntó a que, en caso de conseguir llegar al Gobierno, modificará la normativa sobre las bajas laborales en vigor actualmente. Y que lo hará “con o sin acuerdo” con sindicatos y patronal porque “España no puede asumir un coste de 30.000 millones de euros”. Los participantes citaron algunos datos estadísticos como, por ejemplo, que el gasto público por incapacidad temporal llegó a los 18.400 millones de euros en 2025 y las empresas pagaron 17.000 millones.
Pero en nuestro país hay estudios que dan la vuelta a estos razonamientos y uno de ellos ha sido elaborado por IFB y Data Pulse Research tomando como referencia datos de la OCDE. En este documento se demuestra que, a pesar de que durante los tres primeros días de baja laboral por enfermedad común no se cobra nada, el absentismo sigue sin reducirse.
Bajar la prestación durante los tres primeros días no reduce el absentismo
En España, cuando la incapacidad temporal del empleado se produce por enfermedad común o accidente no laboral, la Seguridad Social establece una prestación del 60% de la base reguladora a partir del cuarto día hasta el vigésimo, y del 75% del 21 en adelante. Esto quiere decir que la normativa ya cuenta con una pérdida de ingresos respecto al sueldo que se percibe normalmente, salvo que la empresa o el convenio colectivo aplicable complementen esta prestación.
La ley ya cuenta con que, en una baja por enfermedad común, el trabajador cobre menos que su salario habitual, salvo que en el convenio colectivo se diga lo contrario o la empresa complemente la prestación. Feijóo ha cuestionado esto, ya que resalta que esta situación podría ser un acicate para el absentismo.
Por su parte, a través de la red social Bluesky, la ministra de Trabajo y Economía Social ha asegurado que “estar enfermo no es una elección. Elegir desproteger a las personas trabajadoras cuando más vulnerables están sí lo es, Feijóo deja claro qué hará si llega a ser presidente del Gobierno y no lo vamos a perseguir”.
Penalizar no garantiza menos bajas
Atendiendo al estudio realizado tomando como referencia varios países europeos, cabe señalar que no está confirmado que cobrar menos al empezar la baja reduzca el absentismo. En España, hay una media de 4,9 semanas de baja por enfermedad al año entre los asalariados con jornada completa frente a la media europea de 2,6 semanas.
España estaría en el tercer puesto del ranking, por detrás de Noruega (5,9 semanas) y Finlandia (5 semanas). Por detrás aparecen Eslovenia, Portugal, Francia o Alemania con 3,6 semanas. Nuestro país mantiene los tres primeros días sin prestación en el caso de enfermedad común y, aun así, sigue estando a la cabeza de la lista de bajas laborales.
No aparece una relación directa entre recortar la prestación por IT y el descenso del absentismo. En Lituania, se cobra el 100% de la prestación por incapacidad permanente durante el primer día y la media en ausencias es de 1,5 semanas.
Además, los expertos insisten en que estos datos no quieren decir que haya trabajadores más sanos en estos países, sino que en muchos casos pueden acudir enfermos a sus puestos por temor a posibles represalias.
Las bajas largas pueden dañar la productividad
El informe elaborado por IFB y Pulse Data Research señala que el debate suele estar en los primeros días de baja cuando el mayor problema aparece cuando el proceso es largo. Destaca tres factores que explican estas ausencias, el primero de ellos es que hay más enfermedades respiratorias desde la pandemia sanitaria, un aumento de los problemas de salud mental y un fuerte impacto de las bajas de larga duración.
La AIReF también ha avisado del deterioro de los indicadores de incapacidad temporal, apuntando a que entre 2017 y 2024 la incidencia de las bajas por contingencias comunes ha subido un 60% y la duración media también ha aumentado, triplicando el gasto en diez años.
El problema no es sólo lo que cobre el trabajador, sino que aparecen dificultades a la hora de la reestructuración de la empresa, coordinación, información y proponen desde Europa que se gestionen todos los procesos de incapacidad temporal en vez de ‘castigar’ en la nómina a quienes no pueden ir al trabajo.