Las bajas laborales por razones de salud mental son más frecuentes de lo que pudiera parecer. Según el Observatorio de Contingencias Comunes de Asepeyo, suponen el 37% de los días de incapacidad en las grandes empresas españolas en 2025. Al tiempo de recuperación hay que sumar las preguntas que pasan por la cabeza del enfermo, ¿qué estará pensando mi empresa durante este periodo de incapacidad temporal.
Los trabajadores se enfrentan a inseguridades y presiones, y a la hora de dar el paso de pedir la baja al médico de cabecera hay “dos escollos”. O al menos, eso es lo que asegura en su cuenta de Tiktok el psicólogo clínico Fernando Azor. “El primero de ellos es que tu médico de cabecera no sienta que estás exagerando”. Muchas veces son los mismos pacientes los que se preguntan si están tan mal como para no ir a trabajar.
A los tribunales médicos y a las mutuas no les resulta fácil saber cuándo una persona está preparada para regresar a su empresa después de una de estas bajas psicológicas ya que lo que pretenden es “economizar” y “no mantener la baja a los que no se la merezcan”, ha explicado en el vídeo.
“Es un momento delicado y uno piensa que es un impostor”
A la hora de plantearse si debería solicitar la baja se plantea la duda de si el facultativo pensará si es verdad o le está engañando. Podría parecer que exagera ya que “es un momento muy delicado y acaba uno sintiéndose un poco impostor o que está engañando porque plantea esta necesidad”.
Aparecen las dudas sobre el tratamiento, porque estas enfermedades son de recuperación lenta. Pero por otro lado, cuando el empleado consigue que le den la baja, aparece la sensación “de duda sobre si debería reincorporarse ya o no”. “Las cuestiones psicológicas no ceden al poco tiempo, generalmente se alargan”.
Y lo que en principio eran 15 días de baja se puede prolongar un mes, dos o tres. “El proceso es lento y es posible que te encuentres con la sensación de cuestionar lo que está pasando”.
No quieren mantener la baja a quienes no la merezcan
Las mutuas pretenden en todo momento “economizar” y no prolongar la baja “a quien no lo merezca”. Ellos “hacen bien su trabajo y esto genera una sensación de duda que te hará sentir incómodo y como que alguien piensa que algo de lo que estás haciendo no es lo adecuado”.
Lo ideal, en cualquier caso, es que en el momento de regresar al puesto de trabajo el empleado esté en perfectas condiciones. La solución no está en no hacer nada y dejarlo pasar. “Habrá que afrontar estos escollos hasta que te recuperes y puedas retomar la actividad”.
Son “enfermedades invisibles”
Entre los comentarios que ha recibido el psicólogo en su vídeo hay muchos que le dan la razón al cien por cien. “Qué cierto, tristemente es así, son enfermedades invisibles”. Otro asegura que “lo has explicado muy bien, el problema es que la mutua tiene una tabla y te va a proponer el alta estés como estés”.
“Los escollos los tengo, pero porque no estoy acostumbrado a estar de baja, pero ahora debo afrontar la situación y avanzar para incorporarme”. Otro pone un ejemplo con su propia empresa. “Donde trabajo no pasa nada de lo que explicas, todos estiran la baja hasta el año y medio con revisiones cada mes y a vivir de los que sí somos legales”.

