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Ana, madre de 10 hijos: “El gasto medio de mi casa es de 9.000 euros al mes. La gente da por hecho que es mi marido el que sale a trabajar y el que trae el dinero a casa, pero necesitamos trabajar los dos”

La empresaria y creadora de contenido explica cómo organizar y reducir los gastos en una casa con 12 miembros.

ana embarazada
Ana, madre de 10 hijos |Instagram (@unalocuradefamilia)
Icíar Carballo
Fecha de actualización:

Mantener una familia numerosa obliga a ajustar el presupuesto a unas necesidades que crecen con cada uno de los miembros. Alimentación, vivienda, suministros, transporte, ropa y educación concentran la mayor parte de los gastos que se han visto, además, condicionados en los últimos años por el encarecimiento del coste de la vida.

Ana Iglesias, empresaria, creadora de contenido y madre de diez hijos, ha puesto una cifra a esta realidad que vive ella en el día a día. “El gasto medio de mi casa es de 9.000 euros al mes”, ha explicado en una entrevista con la revista ‘Lecturas’. Una cantidad que equivale a unos 108.000 euros al año si se mantuviera constante, aunque Ana señala que puede variar de unos meses a otros.

Sin embargo, esto obliga a que los ingresos familiares estén a la altura. Por ello, Ana ha apuntado que, pese a los estereotipos que existen en torno a las familias con muchos hijos, tanto ella como su marido necesitan trabajar para mantener a sus hijos. “A partir de cierto número de hijos, la gente da por sentado que no tienes capacidad para trabajar fuera de casa y que te tienes que quedar en casa cuidando a los niños”, ha señalado en declaraciones a ‘La Vanguardia’.

“Sobre todo dan por hecho que es mi marido el que sale a trabajar y el que trae el dinero a casa”, añade, pero asegura que la realidad económica de su familia exige los ingresos de ambos. “Nosotros necesitamos trabajar los dos”.

Comprar más para pagar menos y reutilizar entre hermanos

Gestionar ese presupuesto requiere, según cuenta Ana, incorporar el ahorro a las rutinas familiares. Una de las fórmulas utilizadas en su casa consiste en realizar compras en grandes cantidades para aprovechar descuentos y reducir el coste por unidad de los productos que consumen habitualmente.

Además, también han instalado paneles solares con el objetivo de reducir el gasto eléctrico. A ello se suma que, entre hermanos, aprovechan durante el mayor tiempo posible aquello que todavía está en buenas condiciones, como ropa, libros de texto, juguetes y otros objetos, pasando así de unos hijos a otros.

El ahorro también llega al ocio. Ir al cine con toda la familia supone comprar entradas para 12 personas, por lo que Ana explica que normalmente optan por las plataformas de contenido para ver las películas en casa. Una lógica similar aplican con las comidas fuera de casa, las cuales suelen evitar porque el coste se dispara.

“No somos millonarios ni muchísimo menos, pero queremos mantener un determinado nivel de vida, como poder salir a comer, viajar alguna vez, no vivir constantemente ajustándonos al céntimo”.

Sin embargo, eso no implica eliminar cualquier gasto prescindible. La familia se permite determinados caprichos, pero intenta valorar las compras y evitar el despilfarro. Así, según Ana, la clave de su organización no consiste solo en gastar menos, sino en decidir dónde merece la pena hacerlo.

Una economía doméstica ligada también al trabajo

La capacidad para sostener una casa de estas dimensiones está directamente vinculada a los ingresos y al poder adquisitivo. Ana, que ha desarrollado su actividad como empresaria y creadora de contenido, recuerda especialmente los años en los que tuvo que compatibilizar el negocio, las colaboraciones comerciales y la crianza de sus hijos.

“Por las mañanas atendía mi tienda y gestionaba los pedidos, aprovechaba también para editar contenido y colaboraciones con marcas, y por las tardes compaginaba los deberes de mis hijos, con la cena y las incidencias”, relata, aunque, a veces, el trabajo seguía durante la noche. “Con mucha frecuencia me quedaba dormida frente al portátil y esa era la señal de que había llegado al fin del día”, añade.

Por ello, la organización ha sido progresiva. Frente a quienes le preguntan cómo es posible gestionar una casa con tantos hijos, Ana recuerda que la familia no ha adquirido sus actuales dimensiones de un día para otro. “No me convertí en madre de familia numerosa de golpe, sino que fueron llegando de uno en uno y, por tanto, nos fuimos adaptando de forma progresiva”, explica.