Cada día son más los trabajadores que optan por el teletrabajo, donde asumen que son más productivos que en la oficina, pero no siempre es así. Un trabajador con 25 años de antigüedad ha sido despedido de un hospital al sur de Francia por bajo rendimiento, ya que mientras trabajaba, los registro internos de actividad mostraban que apenas realizaba actividad en el ordenador (unos minutos y a veces ninguno) a pesar de que debería de estar trabajando todo el turno de tarde.
Según detalla el medio Cadremploi, este hombre empezó a trabajar a finales de los 90 en el hospital y fue en el año 2000 cuando lo hicieron fijo. Más tarde, en el año 2021, le ofrecieron teletrabajar dos días a la semana, las cuales se ampliaron a tres por petición del propio trabajador.
Todo era correcto hasta enero de 2024, momento en el que el hospital instaló una herramienta para controlar la actividad de los trabajadores, tanto de forma presencial como teletrabajando. Fue en ese momento cuando los datos mostraban que este empleado fijo tenía un “bajo rendimiento”. Es decir, mientras a principios de 2024 gestionaba más de 230 casos diarios de forma presencial, a la hora de teletrabajar su ritmo bajó a 50. Esto generó un retraso de entre 500 y 700 casos para el hospital público.
Por este motivo, su jefe más directo, le pidió explicaciones, poniendo fin a los tres días de teletrabajo de los que disfrutaba. El trabajador no conforme con esta decisión decidió darse de baja médica y recurrir la “sanción”. El hospital, al ver esta situación y para evitar problemas, decidió suavizarlo y darle solo un día de teletrabajo, en vez de los tres que tenía antes.
Sin embargo, el trabajador acudió al tribunal administrativo quejándose de que la actuación del hospital era un castigo, pero el juez dijo que no, ya que reducir el teletrabajo no es un castigo formal ni una sanción disciplinaria, simplemente un cambio en la forma de organizar la oficina. De hecho, le explicaron que, para que fuera un castigo, debía haber incorporado elementos como una bajada de sueldo o haberle quitado funciones, algo que no ocurrió. “En el derecho de la función pública, el teletrabajo no es un derecho adquirido, sino un método de organización del servicio” , señalan.
Los motivos por los que acabó en despido
El 22 de mayo de 2024, el hospital público inició un procedimiento contra el trabajador pues, además de su baja productividad teletrabajando, se negó a hacer tareas propias de su función como hacer facturas o negarse a recibir la formación obligatoria. Esto, sumado a comentarios despectivos a otros compañeros, hizo que el comité disciplinario decidiese proceder al despido del trabajador.
El empleado público no conforme acudió a los tribunales alegando que el hospital había aplicado una vigilancia excesiva, pero todo fue desestimado, siendo el despido disciplinario procedente y ajustado a derecho.

