Ganar la lotería puede cambiar la vida de las personas, pero en ocasiones los premios de los sorteos no son dinero, sino una casa, que es justo lo que ha ganado este antiguo lechero. Pero no es una casa cualquiera, y es que David Roper, un antiguo repartidor de leche de 58 años, ha ganado una mansión de seis dormitorios valorada en 4,7 millones de euros.
La vivienda está situada en Surrey (Inglaterra) y cuenta con piscina exterior climatizada, pista de tenis, jardines, establos y un granero. Según informan en el medio BBC, el premio no es solo una casa digna de una revista, sino que va acompañado de 294.000 euros en efectivo y mobiliario valorado en 200.000 euros.
Te puede interesar
“Nunca imaginé que acabaría siendo dueño de una casa como esta; he pasado de una furgoneta de reparto de leche a una mansión”, explica David, que actualmente vive con su esposa y su perro en un bungalow de Rotherham.
“No estaba seguro de no haberlo soñado todo”
David recibió la noticia al terminar una semana especialmente intensa en el trabajo. En ese momento estaba pensando en ir a relajarse a un pub local, tomándose una pinta de Guinness, pero una llamada cambió por completo sus planes.
“No estaba seguro de no haberlo soñado todo; era tan surrealista que ni yo mismo podía creerlo”, recuerda, y es que la noticia le dejó tan sorprendido que llegó al pub cuatro horas más tarde de lo previsto.
El británico reconoce que nunca había ganado nada anteriormente, pese a llevar cuatro años participando en los sorteos de Omaze (la empresa organizadora). “Nunca antes había ganado nada en mi vida. Supongo que lo he estado guardando todo para esto”, señala.
La posibilidad de jubilarse antes de tiempo
La vida laboral de David comenzó a los 21 años cuando montó su propio negocio de reparto de leche, algo a lo que se dedicó durante una década. Más tarde estudió ingeniería y durante los últimos 14 años ha trabajado en ventas dentro del sector.
“Hace una semana estaba en la oficina mirando hojas de cálculo, y ahora estoy junto a mi propia piscina y pista de tenis”, afirma. “Es una locura, la diferencia que supone una semana”.
Aunque todavía no ha decidido qué hará con la mansión, sí que tiene claro que quiere disfrutarla con sus familiares y amigos. Lo que más destaca es que el premio también le ha abierto una posibilidad que nunca había contemplado. “Ahora tengo opciones fantásticas a mi alcance, cada una de ellas algo que jamás hubiera imaginado. Incluso podría jubilarme anticipadamente”, concluye.